El final de una era
Sony ha puesto fecha al final del disco físico. La compañía dejará de producir discos para los nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028, según anunció en su blog oficial. La medida no afecta a los juegos ya publicados —o que salgan antes de esa fecha— en disco, que seguirán funcionando con normalidad. Pero marca el principio del fin de un formato que acompañó a la marca desde la primera PlayStation, hace tres décadas.
Un movimiento anunciado
La decisión no sorprende a nadie que siga el sector. Sony lo describe como una evolución natural: la preferencia de los jugadores por lo digital «supera con claridad» a los discos. Los datos lo respaldan. Según las cuentas de la propia compañía, las descargas digitales ya representan el 85% de las ventas de juegos completos en PS4 y PS5; el disco físico se queda en el 15% restante, como recoge CNBC.
A ese cambio de hábitos se suman motivos prácticos: los juegos actuales, que pueden superar los 100 GB, encajan mal en un disco, y las tiendas físicas de videojuegos casi han desaparecido. Para las editoras, distribuir en digital abarata costes de fabricación, transporte y almacenamiento. Sony, eso sí, asegura que seguirá vendiendo juegos en tiendas físicas, aunque probablemente en forma de cajas con códigos de descarga.
La comodidad, sin discusión
Las ventajas del modelo digital son evidentes. El juego está disponible en segundos, sin esperar al cartero ni buscar dónde guardar la caja. Las tiendas online ofrecen rebajas frecuentes y actualizaciones automáticas. Para la mayoría de jugadores, comprar y descargar es sencillamente más cómodo.
La otra cara: ¿comprar o alquilar?
Pero hay un matiz de fondo. Cuando compras un disco, te llevas un objeto que es tuyo: si mañana se apagaran los servidores, seguirías jugando. Con lo digital, en cambio, adquieres una licencia de uso, no el juego en sí, y el acceso depende de que la plataforma siga funcionando y manteniendo el título en su catálogo.
Ese es el corazón del debate sobre la preservación. Colectivos de jugadores y conservacionistas advierten de que buena parte de la historia del videojuego corre el riesgo de volverse inaccesible cuando desaparecen las tiendas digitales y los servidores. Iniciativas ciudadanas reclaman que las editoras dejen los juegos en estado funcional una vez retirados del mercado. El videojuego, como el cine o la música, también es cultura —y por eso la pregunta no es menor: ¿podemos permitirnos perder el acceso a él solo porque cambió el formato? Hasta 2028, quien quiera coleccionar en disco tiene tiempo. Después, el salto será definitivo.



