Un festival cada vez menos europeo
El Festival de Eurovisión volverá a estirar sus fronteras. Canadá debutará en el certamen en 2027, en la edición que se disputará en Bulgaria, según confirmaron la Unión Europea de Radiodifusión (UER/EBU) y la cadena pública canadiense, tal y como recoge la web oficial de Eurovisión. Se trata del primer país nuevo que se incorpora al concurso desde que Australia lo hiciera en 2015.
La llave: ser miembro de pleno derecho
La participación ha sido posible porque CBC/Radio-Canada, la radiotelevisión pública del país, se ha convertido en miembro de pleno derecho de la UER, tras una votación en la asamblea general del organismo celebrada en Praga el pasado 25 de junio, según la EBU. La cadena era miembro asociado desde 1950, pero solo la condición de pleno derecho da acceso al festival. Canadá competirá en las semifinales de 2027, y la emisora desvelará más adelante cómo elegirá a su representante.
El precedente australiano
La incógnita de fondo —qué hace un país no europeo en «Eurovisión»— ya la resolvió Australia. El país oceánico debutó en 2015, invitado con motivo del 60.º aniversario del festival, en principio por una sola vez. Una década después, sigue compitiendo cada primavera, y en 2016 rozó la victoria con un segundo puesto. Su encaje demostró que el certamen podía crecer más allá del continente sin perder su esencia.
Hacia un concurso global
La entrada de Canadá refuerza una tendencia difícil de frenar: la de un Eurovisión cada vez más internacional. Nacido en 1956 como proyecto de la radiodifusión europea, el festival se ha convertido en un fenómeno de alcance mundial, con audiencias en decenas de países y una enorme presencia en redes sociales. La incorporación norteamericana abre, además, una pregunta inevitable: ¿quién será el siguiente? Por ahora, los aficionados canadienses ya sueñan con su primer representante sobre el escenario.



