El debate sobre las bajas laborales, abierto por Feijóo, ha sumado un nuevo actor de peso. El presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, ha llamado a revisar los convenios colectivos que hoy permiten a muchos trabajadores cobrar el 100% del salario mientras están de baja, según El País. Su objetivo, dice, es atajar el absentismo, que la patronal considera un lastre para las empresas.
Qué paga la Seguridad Social y qué añaden los convenios
Para entender la propuesta hay que distinguir dos cosas. Cuando un trabajador coge una baja por enfermedad común (incapacidad temporal), la Seguridad Social no le paga el sueldo entero: abona un porcentaje de la base reguladora, en general el 60% a partir del cuarto día y el 75% desde el día 21. En los accidentes de trabajo, la cobertura es del 75% desde el primer día.
La diferencia hasta el 100% del salario la asumen muchas empresas por obligación de su convenio colectivo: es el llamado complemento. Precisamente ese complemento es lo que Garamendi plantea poner sobre la mesa de negociación.
La patronal: un coste que frena la negociación
La CEOE liga esta petición al bloqueo de la negociación colectiva: condiciona avanzar en salarios y jornada a abordar antes lo que considera un problema de absentismo con un elevado coste para el tejido productivo. La organización maneja estimaciones de miles de millones de euros anuales de gasto asociado a las bajas, una parte de los cuales, sostiene, recae directamente sobre las empresas a través de esos complementos.
Los sindicatos y el Gobierno, en contra
La respuesta sindical ha sido rotunda. Desde UGT, su secretario general, Pepe Álvarez, ha marcado la línea: "Las bajas médicas son una cosa y el absentismo es otra", según Infobae, rechazando que se meta en el mismo saco la enfermedad certificada y un supuesto abuso. Tanto UGT como CCOO consideran los complementos un derecho conquistado en los convenios y una línea roja. Su tesis: si suben las bajas es por el deterioro de las condiciones de trabajo, los riesgos psicosociales y la presión, no por falta de compromiso.
El Gobierno se ha alineado con esa posición y ha defendido que las garantías de los trabajadores enfermos no se tocan.
Un pulso enquistado
El movimiento de Garamendi, más matizado que el de Feijóo (revisar convenios en lugar de "cobrar menos por estar enfermo"), apunta al mismo terreno y choca con el mismo muro. Mientras la patronal ve en los complementos un obstáculo y los sindicatos un logro irrenunciable, la mesa del diálogo social sigue atascada, con las bajas laborales convertidas en el nuevo campo de batalla de la legislatura.


