Un junio como no se recordaba

El verano vuelve a dejar una estadística dolorosa. Junio de 2026 se saldó con 92 muertes por ahogamiento en España, la peor cifra para ese mes desde que la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS) elabora su Informe Nacional de Ahogamientos, según el balance de la propia federación. Con ese repunte, el acumulado del año se disparó, y a mediados de julio la cifra ronda ya los 254 fallecidos.

No es un problema menor ni marginal: el ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en verano, y sus víctimas se cuentan por centenares cada temporada.

Andalucía, a la cabeza

Por territorios, Andalucía encabeza el balance, con el mayor número de fallecidos del país, seguida de otras comunidades del litoral. El perfil de riesgo se repite año tras año: la mayoría de las víctimas son hombres y hay una fuerte concentración entre las personas mayores, más vulnerables ante un golpe de calor, un mareo o una parada en el agua. También preocupa el número de menores fallecidos, casi siempre en descuidos de supervisión.

El factor decisivo: la falta de vigilancia

Hay un dato que se repite en cada informe y que resume dónde está el peligro: la gran mayoría de los ahogamientos ocurre en espacios sin socorrista, como ríos, pantanos, calas apartadas, piscinas particulares o tramos de playa fuera del horario de vigilancia. Son entornos que parecen tranquilos pero que esconden corrientes, cambios bruscos de profundidad o agua fría que puede provocar un corte de digestión o una hidrocución.

El calor extremo agrava el fenómeno: empuja a más gente al agua, a menudo a horas y en lugares donde nadie vigila. La reciente tragedia de una madre y sus dos hijos ahogados en un río de Navarra, que conmocionó al país, ilustra hasta qué punto un baño aparentemente inofensivo puede torcerse en segundos.

Cómo reducir el riesgo

Los socorristas insisten en que la mayoría de estas muertes se pueden evitar con precauciones básicas:

  • Bañarse en zonas vigiladas y respetar siempre las banderas: la roja significa prohibido el baño, no es una recomendación.
  • No perder de vista a los niños ni un segundo; el ahogamiento infantil suele ser silencioso y muy rápido.
  • Evitar ríos, pantanos y calas sin vigilancia, especialmente si no se es buen nadador.
  • No meterse solo al agua y desconfiar del exceso de confianza, sobre todo tras comer, beber alcohol o con mucho calor.
  • Entrar en el agua poco a poco para evitar un choque térmico.

Julio y agosto son, históricamente, los meses de mayor riesgo. Detrás de cada cifra hay una familia rota, y por eso el mensaje de los expertos es tan insistente como sencillo: ante la duda, precaución.