Una foto que el destino guardó

Hay historias que el fútbol parece escribir con años de antelación. En un calendario solidario ligado al Barça, un Leo Messi todavía adolescente en la élite posó bañando a un bebé de pocos meses. Aquella imagen, en apariencia intrascendente, adquirió con el tiempo una dimensión insólita: el bebé era Lamine Yamal, como han recordado la BBC y la propia UNICEF.

Un calendario solidario en Barcelona

La instantánea no fue casual. Formaba parte de un calendario benéfico en el que participaban futbolistas del FC Barcelona para una causa solidaria, y a la que la familia de Lamine accedió tras resultar agraciada en un sorteo. En aquel proyecto coincidieron algunos de los nombres de la mejor época del club, y a Messi le tocó protagonizar la escena con el pequeño.

Durante años, la foto quedó en el olvido de un cajón, hasta que la familia de Lamine la rescató y la compartió, cuando el niño empezaba a despuntar. Lo que entonces era una anécdota entrañable se lee hoy como una premonición.

Del bebé al fenómeno de España

Casi dos décadas después, aquel bebé se ha convertido en una de las grandes sensaciones del fútbol mundial. Lamine Yamal, que acaba de cumplir 19 años, es hoy uno de los estandartes de la selección española, señalado como una de sus principales bazas para asaltar el título.

Enfrente estará el mismo hombre de la foto. Messi, ya con 39 años y capitán de Argentina, afronta una nueva final mundial al frente de la vigente campeona. El aprendiz y el maestro improvisado de aquel día se reencuentran, esta vez, en bandos opuestos.

Una final con guion de película

El duelo se disputa este domingo en Estados Unidos, en el estadio que acogerá la gran final del Mundial. Más allá de lo estrictamente táctico, la eliminatoria condensa un relato irresistible: el de dos generaciones separadas por veinte años y unidas por una vieja fotografía, que ahora se juegan el trofeo más codiciado.

España persigue su primera estrella; Argentina, prolongar su reinado. Y en medio, esa imagen entrañable de 2007 que nadie, entonces, pudo imaginar dónde terminaría. El fútbol, una vez más, cierra el círculo a su manera.