Marchas largas y pocas revoluciones
La base del ahorro está en el motor. La conducción eficiente que promueve la DGT consiste en circular con la marcha más larga posible y a bajas revoluciones: subir de marcha pronto y mantenerse en cuarta o quinta en ciudad siempre que la velocidad lo permita. Cuanto más alta es la marcha, menos vueltas da el motor y menos combustible quema. El IDAE resume estas pautas en sus "reglas de oro".
Suavidad: ni frenazos ni acelerones
Acelerar con brusquedad inyecta más gasolina; frenar de golpe después tira por la borda esa energía. Mantener una velocidad lo más constante posible, anticipando el tráfico y los semáforos para levantar el pie a tiempo y dejar rodar el coche, es una de las formas más efectivas de gastar menos. Con el motor engranado y sin pisar el acelerador, el consumo se reduce al mínimo.
Neumáticos, aire acondicionado y peso
Tres detalles que pasan desapercibidos:
- Presión de los neumáticos. Unas ruedas por debajo de la presión recomendada aumentan el consumo. Conviene revisarla con regularidad (el valor está en el manual o en el marco de la puerta), según recuerda el RACE.
- Aire acondicionado. Refrigerar el habitáculo incrementa el gasto. A baja velocidad puede compensar abrir las ventanillas, pero en autopista suele ser más eficiente el aire acondicionado, porque las ventanas abiertas generan mucha resistencia.
- Peso y aerodinámica. Circular con la baca puesta (aunque esté vacía) o con carga innecesaria en el maletero obliga al motor a esforzarse más. Viaja ligero.
Un motor a punto gasta menos
El mantenimiento también se nota en el surtidor. Un filtro de aire sucio o un aceite inadecuado empeoran el rendimiento. Seguir las revisiones que marca el fabricante y usar el aceite recomendado ayuda a que el coche consuma lo previsto y no de más.
Repostar con cabeza
Más allá de cómo se conduce, también influye dónde y cuándo se reposta. Comparadores como el Geoportal de Gasolineras del Ministerio para la Transición Ecológica —que publica precios oficiales actualizados con frecuencia— o aplicaciones similares permiten localizar la estación más barata de la zona. Como norma general, conviene comparar antes de llenar el depósito, ya que las diferencias de precio entre gasolineras cercanas pueden ser notables.
En conjunto, ninguno de estos gestos es un truco milagroso: son hábitos sencillos que, sumados, alargan la vida del coche, reducen las emisiones y aligeran la factura del combustible, justo cuando más aprieta.



