Un segundo partido, el de los impuestos
La selección española se juega este domingo el título mundial ante Argentina. Si se lleva la copa, además de la gloria, sus jugadores cobrarían una prima. Y ahí entra en escena un actor que no pisa el césped pero nunca falla: la Agencia Tributaria.
Conviene una advertencia de partida: la cuantía exacta de la prima no es pública. Las cifras que circulan son estimaciones de la prensa económica, no datos oficiales de la Federación, como reconoce el propio análisis de Expansión. Con esa cautela por delante, sí puede explicarse cómo tributaría ese dinero, que es lo que no cambia.
Cómo tributan las primas
La clave es que estas primas se consideran rendimientos del trabajo. Es decir, se suman al resto de ingresos del jugador y tributan en el IRPF dentro de la base general, según detallan los especialistas en fiscalidad deportiva. No hay un trato especial: se declaran como un sueldo más.
El detalle relevante es la progresividad del impuesto. En España, los tramos más altos de renta soportan un tipo marginal cercano al 47% (puede variar algo según la comunidad autónoma). Ese porcentaje no se aplica a todo el ingreso, sino solo a la parte que supera el último umbral; por eso el tipo efectivo —lo que realmente se paga sobre el total— es algo menor. Aun así, en cantidades de este calibre, la factura fiscal se acerca a la mitad de la prima.
Una recaudación difícil de precisar
¿Cuánto ingresaría Hacienda en total? Aquí las estimaciones se multiplican, porque dependen de la prima real (desconocida), de cuántos internacionales tributan en España —los que juegan en el extranjero pueden estar sujetos a otras reglas— y de la situación fiscal de cada uno. Por eso las cifras globales que se manejan conviene tomarlas como lo que son: órdenes de magnitud, no una cuenta cerrada.
Lo que sí es seguro es la dirección: cuanto mayor sea la prima, mayor será la parte que se queda el Estado, por el simple funcionamiento de un impuesto progresivo pensado para que quien más gana, más aporte.
El contexto de la fiesta
El debate fiscal, en todo caso, es la letra pequeña de una cita histórica. España busca su primera estrella mundial ante la Argentina de Messi, en un partido que paralizará al país. Si el domingo hay que celebrar, ya habrá tiempo para las cuentas: como en cualquier nómina extraordinaria, Hacienda pasará después su parte. Ganar un Mundial sale caro en impuestos, pero es una factura que cualquier aficionado firmaría encantado.



