Un motor cada vez más grande
La industria de defensa, seguridad, aeronáutica y espacio se ha consolidado como uno de los grandes motores de la economía de Andalucía. El conjunto de estos sectores aporta ya en torno al 1,4% del PIB regional y genera del orden de 35.000 empleos directos, indirectos e inducidos, según los datos difundidos por Diario Sur a partir de los informes del sector. Esa cifra sitúa a la comunidad como la segunda de España en estas actividades, solo por detrás de Madrid.
El peso no se reparte de forma homogénea: el tejido industrial se concentra sobre todo en las provincias de Sevilla y Cádiz, con un papel destacado también de Málaga, en torno a un clúster de empresas aeroespaciales que suma más de un centenar de compañías.
Un sector aeroespacial en máximos
El subsector estrictamente aeroespacial vive un buen momento. Cerró 2024 con una facturación récord de 2.914 millones de euros, un 6,8% más que el año anterior, y con 15.496 empleos directos, un 7,3% más, según la Junta de Andalucía. No es un repunte puntual: en la última década tanto el empleo como la facturación del sector han crecido de forma sostenida.
Airbus y el A400M, el ancla
El corazón industrial de este entramado es Airbus Defence and Space, principal empleador del sector en la comunidad, con miles de trabajadores repartidos entre sus plantas de Sevilla (San Pablo y Tablada) y de Cádiz (Puerto Real y Puerto de Santa María).
Su proyecto más emblemático es el A400M, el gran avión de transporte militar cuya línea de ensamblaje final está en Sevilla, única en Europa para un aparato de estas dimensiones. Alrededor de este programa gravita buena parte de la carga de trabajo y del empleo cualificado de la región, y de ahí que su continuidad —ligada a nuevos pedidos y a las mejoras del aparato— sea seguida con lupa por el sector.
El viento europeo del rearme
El impulso andaluz coincide, además, con un giro de fondo en el continente: el aumento del gasto en defensa por parte de los países europeos, que han acelerado sus presupuestos militares en los últimos ejercicios, en un contexto de fuerte inversión prevista para los próximos años. Ese viento de cola abre oportunidades para una industria con capacidad tecnológica contrastada.
No todo está exento de riesgos: la producción depende en buena medida de la llegada de nuevos contratos —también de exportación— y de mantenerse al día en innovación y sostenibilidad. Pero, a día de hoy, Andalucía se ha ganado un sitio de primer nivel en un negocio estratégico que gana peso en Europa y que, para la comunidad, se traduce en renta y empleo cualificado.



