La voz detrás de los grandes
Hay voces que forman parte de nuestra memoria aunque no sepamos ponerles cara ni nombre. La de Héctor Cantolla es una de ellas. Este veterano actor de doblaje, nacido en 1946, ha prestado su timbre grave y rotundo a algunos de los rostros más célebres del cine, y ahora es una de las figuras invitadas al Festival Celsius 232 de Avilés, la gran cita de la literatura fantástica, la ciencia ficción y el terror, según informó El Comercio.
Medio siglo poniendo voz al cine
Cantolla llegó al doblaje en 1969, cuando su trabajo en la radio le abrió las puertas de un estudio. Su primera prueba consistió en doblar a Maximilian Schell, y a partir de ahí encadenó una carrera de más de cinco décadas. En su extenso repertorio, recogido en bases de datos como eldoblaje.com, figuran nombres de leyenda: fue la voz española de Clint Eastwood, de Arnold Schwarzenegger en Depredador, de Marlon Brando en Superman, de Robert Duvall en Apocalypse Now o de Alan Rickman en La jungla de cristal, además de intérpretes como Gary Cooper, Charles Bronson, Michael Caine, Paul Newman, Roger Moore o Kabir Bedi en la recordada Sandokán.
Detrás de esa lista hay un oficio exigente y poco reconocido. El doblador no se limita a traducir: tiene que reinterpretar al personaje, encajar su respiración, su intención y su emoción en otro idioma y, además, cuadrarlo con el movimiento de los labios en pantalla. Un buen doblaje pasa desapercibido; uno malo arruina una película.
El homenaje a un arte invisible
Que un festival como el Celsius 232 dedique un espacio a un actor de doblaje tiene su lógica y su justicia. En géneros como el fantástico o el terror, la voz es una herramienta esencial para crear atmósfera y credibilidad, y buena parte del público español ha conocido a sus héroes y villanos favoritos precisamente a través de voces como la de Cantolla.
El homenaje sirve también para poner el foco en toda una profesión que trabaja en la sombra. España tiene una larga y prestigiosa tradición de doblaje, con nombres que han marcado a generaciones de espectadores. Reivindicar a uno de sus veteranos es, en el fondo, reivindicar a todos los que, sin salir en los créditos destacados, han contribuido a que tantas películas suenen tan bien en nuestro idioma.



