Segundo año de descenso

Los españoles beben cada vez menos cerveza. El consumo por habitante cayó un 4,9% en 2024, hasta situarse en 52,8 litros anuales, según el Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España que elabora Cerveceros de España con el Ministerio de Agricultura. Las ventas totales, en cambio, apenas se movieron: bajaron un 0,2%. Es el segundo año consecutivo de caída del consumo, algo que no ocurría desde la crisis financiera de 2008.

Menos barra, más hogar

Detrás de la cifra hay un cambio de hábitos. La hostelería —bares, terrazas y restaurantes—, el canal por excelencia de la cerveza en España, pierde fuelle, mientras que el consumo en el hogar aguanta mejor. La presión de los precios y un ocio más contenido empujan a muchos consumidores a cambiar la caña en el bar por la lata en casa. Es una tendencia con efectos importantes en el empleo: buena parte de los puestos de trabajo de la hostelería dependen del volumen que se sirve en barra.

El fenómeno del 0,0

Frente a la caída de la cerveza tradicional, un segmento crece con fuerza: la cerveza sin alcohol. Ya representa alrededor del 14% de toda la cerveza que se consume en el país, porcentaje que sube al 16% en el canal hogar. Y España se ha convertido en una potencia en este terreno: concentra en torno al 25% de toda la cerveza sin alcohol que se bebe en Europa, según elEconomista. Un dato revelador que aporta el sector: una parte muy destacada de las ocasiones de consumo del 0,0 está ligada a la conducción, la solución para tomar algo social sin renunciar a la seguridad al volante.

Un cambio cultural

El auge del sin alcohol no es casual. Refleja una transformación más profunda en la forma de socializar, sobre todo entre los más jóvenes: el tardeo y las citas de día ganan terreno a la noche cerrada, y crece la atención a la salud. Muchos consumidores no renuncian a la bebida social, pero buscan disfrutarla sin los efectos del alcohol. El sector, consciente de ello, ha volcado buena parte de su innovación en ampliar la oferta de variedades sin y de baja graduación.

Un sector que se reinventa

La conclusión que dejan estos datos es la de una industria que no se hunde, sino que se transforma. El retroceso del consumo clásico es real y preocupa especialmente a los bares, pero convive con un mercado nuevo y dinámico. Mientras las familias ajustan su gasto en ocio sin renunciar a la convivencia alrededor de una mesa, la cerveza —con o sin alcohol— seguirá teniendo su hueco; solo que, cada vez más, con menos grados.