Un nuevo actor en la órbita baja

Amazon ha alcanzado un punto de inflexión en su gran apuesta espacial: ya cuenta con suficientes satélites en órbita para empezar a prestar su servicio de internet desde el espacio, según informa The Verge. El proyecto, bautizado durante años como Kuiper, pasó a llamarse Amazon Leo en 2025, cuando la compañía dejó atrás la fase de desarrollo y encaró el despliegue operativo, como recogió SpaceNews.

Qué es el internet por satélite

La idea es llevar conexión a banda ancha a cualquier punto del planeta sin necesidad de cables ni infraestructura terrestre. Para ello, Amazon está poniendo en órbita terrestre baja (a unos cientos de kilómetros de altura) una constelación de miles de satélites que trabajan de forma coordinada. Al estar mucho más cerca de la superficie que los satélites geoestacionarios tradicionales, la señal viaja más rápido y la latencia —el retardo de la comunicación— baja hasta hacerse comparable a la de una conexión terrestre. El usuario se conecta a través de una antena que sigue el paso de los satélites por el cielo.

El pulso con Starlink

Amazon llega tarde a una carrera que SpaceX domina con holgura. Su servicio Starlink, operativo comercialmente desde hace años, cuenta ya con miles de satélites en órbita y millones de clientes en más de un centenar de países. Es, con diferencia, el líder del sector.

Frente a ese gigante, Amazon aspira a construir una constelación de más de 3.000 satélites en su primera fase y a apoyarse en su enorme músculo comercial y en su negocio de servicios en la nube para captar tanto a usuarios particulares como a empresas. La compañía afronta además plazos regulatorios en Estados Unidos que la obligan a acelerar los lanzamientos.

Qué puede suponer para los usuarios

Más allá de la rivalidad entre dos de las mayores fortunas tecnológicas del mundo, la entrada de un segundo gran operador puede tener efectos concretos: más competencia suele traducirse en mejores precios y en más cobertura. Los principales beneficiarios serían las zonas rurales, las islas y los territorios remotos donde no llega la fibra óptica, además de servicios como la aviación, el transporte marítimo o las comunicaciones de emergencia. El despegue comercial de Amazon Leo, en todo caso, no ha hecho más que empezar, y habrá que ver si logra recortar la enorme ventaja de Starlink.