Cae el último obstáculo en Francia

La justicia francesa ha absuelto a José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, alias Josu Ternera, en el último procedimiento penal que mantenía abierto en el país. La causa juzgaba su presunta pertenencia a ETA entre 2002 y 2005; la Fiscalía francesa había reclamado cinco años de prisión —con la ejecución en suspenso— y su expulsión de Francia. Con este fallo, Ternera deja de tener cuentas pendientes con la justicia gala, el requisito que quedaba para materializar su entrega a España.

Un dirigente histórico de ETA

Urrutikoetxea es una de las figuras más relevantes de la historia de la banda terrorista. Durante décadas ocupó puestos de máxima responsabilidad en su cúpula. Tras años en la clandestinidad, fue detenido en Francia el 16 de mayo de 2019, en la localidad alpina de Sallanches, poniendo fin a una larga fuga. Desde entonces ha ido afrontando, de forma fragmentada, distintos procesos a ambos lados de los Pirineos.

Lo que le espera en España

La absolución en Francia no cierra su situación penal, sino que la traslada a España. La Audiencia Nacional lo reclama por algunos de los episodios más graves atribuidos a ETA. El principal es el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, cometido el 11 de diciembre de 1987, en el que murieron once personas —varias de ellas menores— y resultaron heridas decenas más. Ternera figura además procesado en el conocido como caso de las herriko tabernas, sobre la financiación de la organización.

Una entrega ya autorizada

El Tribunal de Apelación de París ya había dado en junio su visto bueno a la extradición de Ternera en respuesta a una orden europea de detención emitida por la justicia española, según recogió Infobae. Aquella entrega quedaba, no obstante, condicionada a que resolviera antes todos sus procesos en Francia, tal y como venían apuntando medios como Euronews. Despejado ese último trámite, se abre la vía para que comparezca ante la justicia española.

Sin perder de vista a las víctimas

Más allá del recorrido judicial, conviene no olvidar lo esencial: detrás de cada causa hay víctimas. El terrorismo de ETA dejó cientos de muertos a lo largo de su historia, y atentados como el de Zaragoza segaron la vida de personas civiles, incluidos niños. El avance de los procedimientos judiciales se produce sobre ese trasfondo de dolor que la sociedad española mantiene presente.