Vuelve la tele de pueblo

Pocos formatos resisten el paso del tiempo como el Grand Prix. El concurso ha regresado a La 1 de TVE con su fórmula intacta: pueblos que compiten en pruebas imposibles, vecinos convertidos en concursantes por un día y la certeza de que cualquier cosa puede pasar en directo. En un panorama televisivo fragmentado, el programa mantiene un raro poder de convocatoria.

Zumarraga contra Balanegra

La próxima entrega, prevista para el domingo 20 de julio, plantea un duelo con sabor autonómico: Zumarraga, localidad de la provincia de Guipúzcoa, se mide a Balanegra, municipio costero de Almería, según confirmaron los medios de ambas provincias. Para Balanegra, además, se trata de su estreno en el concurso, como destacó La Voz de Almería. El orgullo local está en juego, y en ambos municipios el ambiente es de fiesta desde días antes.

Cómo funciona el concurso

Para quien no lo recuerde, el Grand Prix enfrenta a dos pueblos en una batería de pruebas físicas y de ingenio que buscan el caos cómico: los troncos locos, los bolos, el diccionario o la recuperada cucaña. Y, por supuesto, la vaquilla, la mítica prueba que corretea por el plató sembrando el desorden y que sigue siendo la imagen de marca del formato.

Al frente del programa vuelve a estar Ramón García, acompañado por Gorka López, Lalachus y el acróbata Wilbur, según detalla El Debate. La edición reúne a una docena de pueblos que competirán a lo largo del verano hasta la gran final.

Emoción sin guion

La clave del éxito del Grand Prix es que no hay famosos ni profesionales del entretenimiento: son vecinos, alcaldes, agricultores y maestros los que se dejan la piel por llegar a una campana o esquivar a la vaquilla. Esa emoción genuina, sin filtros ni guiones, explica por qué el reencuentro con el formato ha vuelto a llenar las plazas de los pueblos, que se reúnen para ver juntos la retransmisión. El domingo, Zumarraga y Balanegra buscarán su minuto de gloria televisiva.