Una investigación por imágenes creadas con IA

La Guardia Civil investiga a un menor de 14 años de Logroño al que atribuye haber creado y difundido imágenes sexuales falsas de nueve compañeras de su instituto, todas ellas menores de edad. Según la información facilitada sobre el caso, el joven habría obtenido fotografías que las víctimas habían publicado en sus perfiles de redes sociales y las habría manipulado con herramientas de inteligencia artificial para "desnudarlas" digitalmente.

De la investigación se ha encargado el Equipo de Investigación Tecnológica (EDITE) de la Guardia Civil, especializado en delitos cometidos a través de medios digitales. Los agentes determinaron que el investigado conocía personalmente a todas las afectadas.

40.000 visualizaciones antes de la retirada

El caso ha generado especial alarma por el alcance que llegó a tener el material. Las imágenes falsas fueron subidas a una página web de contenido pornográfico, donde acumularon alrededor de 40.000 visualizaciones antes de que pudieran ser retiradas, según ha trascendido. Esa difusión incontrolada multiplica el daño a la intimidad de las víctimas, cuyas imágenes manipuladas pueden seguir circulando por la red.

Al menor se le atribuyen presuntos delitos de revelación de secretos, corrupción de menores y pornografía infantil. La legislación española equipara el material sexual sintético de menores generado con IA al material de abuso "tradicional": no distingue entre una imagen real y una fabricada digitalmente cuando afecta a personas menores de edad.

Un fenómeno que se repite

El caso de Logroño no es aislado. En 2023, la localidad pacense de Almendralejo protagonizó uno de los episodios más conocidos en España, cuando un grupo de menores creó y difundió imágenes falsas de compañeras de instituto generadas con inteligencia artificial. Desde entonces, cuerpos policiales y expertos en protección infantil vienen advirtiendo de que la facilidad de acceso a estas herramientas ha puesto al alcance de cualquier adolescente una capacidad técnica con graves consecuencias legales y personales.

Las autoridades insisten en la importancia de que familias y centros educativos conozcan estas aplicaciones y sus riesgos, y en la necesidad de actuar con rapidez para retirar el contenido y frenar su difusión. El daño psicológico para las víctimas, subrayan los especialistas, puede ser duradero.