Un rebote del 22% en apenas dos semanas

El precio del petróleo ha vuelto a descontrolarse. El Brent, la referencia europea, acumula una subida cercana al 22% desde los mínimos del pasado 2 de julio, cuando cotizaba en torno a los 70 dólares, su nivel más bajo en tres meses. Este martes vuelve a superar los 85 dólares por barril después de encadenar varias sesiones al alza, según los datos de mercado recogidos por La República.

El detonante es la nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán y, sobre todo, el miedo a que se corte el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, la vía por la que circula alrededor de una quinta parte del crudo mundial. La tensión se disparó después de que el presidente Donald Trump anunciara el restablecimiento del bloqueo naval sobre Irán y planteara un peaje del 20% a los buques que atraviesen el paso, como recogió El Imparcial.

El Ibex, a merced del crudo

La onda expansiva llega directa a la bolsa española. El Ibex 35 cotiza pendiente de cada movimiento del barril y este martes se juega el nivel de los 19.100 puntos en una sesión marcada por la subida del crudo. El efecto, eso sí, es desigual: mientras las petroleras como Repsol se benefician del encarecimiento del barril, los valores con una factura energética elevada, como las aerolíneas o las siderúrgicas, encajan el castigo.

Es la cara y la cruz de un mismo fenómeno. El mercado premia a quien vende energía cara y penaliza a quien la consume en grandes cantidades, en una economía europea especialmente sensible a los vaivenes del suministro exterior.

La factura llega a la gasolinera

Para el bolsillo del conductor, la traducción es sencilla: repostar vuelve a ser más caro. El precio de los carburantes se mueve con cierto retraso respecto al barril, pero la tendencia de las últimas semanas apunta al alza y amenaza con encarecer también el transporte de mercancías y buena parte de los servicios que dependen del combustible.

El riesgo de fondo es que un petróleo caro reavive la inflación justo cuando los bancos centrales daban por controlada la subida de precios. España, importadora neta de energía, es de las economías más expuestas: cada dólar que sube el barril acaba notándose en la cesta de la compra, en la hostelería y en la logística.

Un conflicto sin tregua a la vista

La escalada llega semanas después de que los mercados celebraran un principio de acuerdo que había llevado al Brent a mínimos de tres meses. Esa calma se ha roto, y los inversores vigilan ahora con inquietud la evolución de Oriente Medio. Sin un nuevo pacto a la vista, todo apunta a que el petróleo seguirá siendo un arma de presión geopolítica y a que la factura la pagarán, un mes más, los consumidores.