Los límites de alcoholemia en España
La normativa española fija distintos umbrales de alcohol según el tipo de conductor. Para el conductor general (con más de dos años de permiso), el límite legal es de 0,25 mg/l en aire espirado, equivalente a 0,5 g/l en sangre. Superarlo conlleva sanciones administrativas que crecen con la tasa detectada, como recoge la tabla de la DGT.
Los conductores noveles (con el carné desde hace menos de dos años) y los profesionales están sujetos a un límite más estricto: 0,15 mg/l en aire espirado (0,3 g/l en sangre).
Cuánto se paga y cuántos puntos se pierden
En el ámbito administrativo, las sanciones se dividen en dos tramos:
- Entre 0,25 y 0,50 mg/l en aire espirado: multa de 500 euros y pérdida de 4 puntos del carné.
- Más de 0,50 mg/l, o ser reincidente (haber sido sancionado el año anterior): multa de 1.000 euros y pérdida de 6 puntos.
Para los conductores noveles y profesionales, superar su límite de 0,15 mg/l implica igualmente sanción, con multas de 500 o 1.000 euros según la tasa y la correspondiente retirada de puntos.
Cuándo deja de ser multa y pasa a ser delito
El punto de inflexión está en 0,60 mg/l en aire espirado (1,2 g/l en sangre). A partir de esa cifra, la conducción bajo los efectos del alcohol deja de ser una infracción administrativa y se convierte en un delito tipificado en el artículo 379 del Código Penal. Las penas previstas son:
- Prisión de tres a seis meses, o
- Multa de seis a doce meses, o
- Trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.
En todos los casos se añade la privación del permiso de conducir de uno a cuatro años. Además, conducir con las facultades mermadas por el alcohol puede constituir delito incluso con tasas inferiores si se acredita que el conductor no estaba en condiciones de conducir con seguridad.
Negarse a la prueba, otro delito
Rechazar someterse a la prueba de alcoholemia no libra de consecuencias: al contrario. La negativa puede constituir un delito de desobediencia, con penas de prisión de seis meses a un año y privación del permiso, por lo que resulta más grave que la propia multa administrativa.
La única tasa segura es cero
Más allá de las cifras, el mensaje de la DGT es constante: la única tasa realmente segura al volante es 0,0. Si se va a conducir, la recomendación es no consumir nada de alcohol, como insisten los expertos en seguridad vial. El sistema escalonado de multas y la pérdida de puntos buscan precisamente desincentivar una conducta que sigue detrás de una parte importante de los accidentes mortales.



