Renault se retira como cliente
La planta de Nissan en Ávila afronta uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Renault ha comunicado el fin de su relación comercial con la factoría abulense: los pedidos de la marca francesa, que hoy sostienen buena parte de la actividad, se prolongarán solo hasta diciembre de 2026. A partir de ahí, la instalación se queda sin su principal encargo.
El golpe no es menor: Renault representa en torno al 50% de la producción de la planta, de modo que su marcha deja en el aire la mitad de la carga de trabajo de una fábrica que emplea a unos 470 trabajadores.
Qué se fabrica en Ávila
La de Ávila no es una planta de coches al uso. Tras dejar de fabricar vehículos industriales en 2019, la factoría se reconvirtió para especializarse en componentes y piezas de recambio, con operaciones de pintura, sellado, embalaje y soldadura. Aquella transformación, respaldada con una inversión de alrededor de 40 millones de euros, buscaba precisamente asegurar la continuidad de la instalación, según recordó elDiario.es. Apenas siete años después, esa apuesta vuelve a quedar en entredicho.
Contrarreloj para encontrar nuevos clientes
Nissan sostiene que su prioridad es preservar la continuidad industrial de Ávila y que trabaja "activamente" para incorporar nuevos contratos que compensen la salida de Renault. Pero el margen es estrecho: apenas quedan unos meses hasta que se agote la producción comprometida, lo que obliga a la compañía a buscar clientes y proyectos alternativos a contrarreloj.
La decisión de Renault se enmarca, además, en un contexto complicado para el fabricante japonés, inmerso en una reestructuración global y en un ajuste de costes que ha afectado a su plantilla en Europa. El deterioro de la histórica alianza entre Renault y Nissan añade incertidumbre sobre el futuro de encargos compartidos como los de Ávila.
Inquietud entre la plantilla
En la fábrica, el ambiente es de preocupación. El presidente del Comité de Empresa, Iván Zazo, ha reconocido que la inquietud entre los trabajadores es elevada, aunque de momento prima la disposición al diálogo sobre la confrontación, según declaró a COPE. Los representantes de los empleados reclaman reuniones con la dirección y con la Junta de Castilla y León para estudiar posibles salidas.
Para una provincia como Ávila, con un tejido industrial limitado, la planta de Nissan es un empleador de peso. De ahí que administraciones locales y autonómicas hayan mostrado su disposición a implicarse en la búsqueda de soluciones. La incógnita, ahora, es si esas gestiones llegarán a tiempo antes de que Renault cierre definitivamente el grifo de los pedidos.



