Un fuego que no da tregua

El incendio forestal que arde desde esta semana en Orés (Zaragoza), en la comarca de las Cinco Villas, se ha convertido en el mayor del verano en Aragón y sigue descontrolado. Las cifras han ido creciendo a lo largo del día: si por la mañana se hablaba de unas 7.600 hectáreas, las últimas estimaciones elevan la superficie arrasada por encima de las 12.000, con un perímetro de unos 60 kilómetros. Son datos provisionales de una emergencia todavía en evolución.

Seis pueblos desalojados

Lo más urgente es la protección de la población. El fuego ha obligado a evacuar seis localidades: Orés, Asín, Luesia, Malpica de Arba y Uncastillo, en Zaragoza, a las que se suma el desalojo preventivo de Petilla de Aragón, ya en Navarra, según recogió Infobae. En total, cerca de 1.000 personas han tenido que dejar sus casas, entre ellas alrededor de un centenar de personas mayores trasladadas desde centros asistenciales de la zona. También se han cortado varias carreteras.

Condiciones muy adversas

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha reconocido que la extinción está siendo muy difícil y que el fuego conserva un gran potencial de avance, según informó Europa Press. La meteorología no ayuda: viento, altas temperaturas y humedad muy baja forman el cóctel que dispara la virulencia de las llamas y complica el trabajo de los equipos de extinción, que combinan medios terrestres y aéreos, con apoyo de comunidades vecinas.

Un verano de fuego

El incendio de Orés se suma a una temporada especialmente dura. Apenas un día antes, otro fuego, el de Lozoyuela (Madrid), obligaba también a confinar pueblos y cortar la A-1. Las Cinco Villas, una comarca de gran valor agrícola y ganadero, no son ajenas al problema: la combinación de sequía, calor extremo y masa forestal acumulada convierte cada chispa en un riesgo mayúsculo.

Con la emergencia aún abierta, el foco está en frenar el avance hacia los núcleos habitados y en que la noche, con temperaturas más bajas y menos viento, dé un respiro a los equipos. Las autoridades piden a la población de la zona máxima prudencia, que respete los cortes y las órdenes de desalojo y que evite cualquier actividad que pueda originar un nuevo foco.