Que una ciudad cierre sus playas en pleno verano suena raro, pero Alicante tuvo un motivo meteorológico de peso: el riesgo de un reventón térmico. Lo explica Xataka.

Qué es un reventón térmico

Es un fenómeno tan curioso como brusco. Ocurre cuando la lluvia se evapora antes de llegar al suelo. Al evaporarse, enfría el aire de alrededor, que entonces desciende a plomo. Y aquí está la clave: al caer, esa columna de aire se comprime por el peso de la atmósfera, y esa compresión provoca un calentamiento repentino. El resultado es una subida brusca de temperatura (normalmente unos 5 grados, aunque a veces hasta 15) y, cuando el aire golpea el suelo y se expande, vientos de fuerza huracanada.

Qué hizo Alicante

Ante ese pronóstico, y con alerta roja, el Ayuntamiento de Alicante cerró las playas a partir de las cinco de la tarde. La medida afectó también a parques y jardines, terrazas y al castillo de Santa Bárbara. Además, se pidió a la población evitar las zonas con árboles, por el riesgo de caída de ramas con las rachas fuertes.

Por qué justo ahora

No es casualidad que aparezca en plena canícula. Los reventones térmicos son más frecuentes durante las olas de calor, porque necesitan justo lo que sobra estos días: capas de aire muy caliente y seco en altura. El calor extremo, por tanto, no solo se nota en el termómetro; también prepara el terreno para episodios de viento súbito y peligroso como este.

Qué hacer si pasa

La recomendación es la lógica ante un viento fuerte e inesperado: resguardarse en un lugar seguro, alejarse de árboles, sombrillas, andamios y objetos que puedan salir volando o caer, y hacer caso a los avisos de las autoridades y de la AEMET. Un reventón térmico dura poco, pero mientras dura puede hacer daño. Cerrar una playa unas horas es, visto así, una molestia menor a cambio de evitar un susto mayor.