Tres hermanas, 316 años entre las tres
No son tortugas ni ningún animal exótico. Levita, Zoraide y Zulina son tres hermanas de carne y hueso nacidas en Brasil que, juntas, acumulan más de 316 años de vida. Levita de Deus Nunes, la mayor, tiene 109 años; le sigue Zoraide, de 104; y cierra el trío Zulina, de 103. Las tres viven en Río de Janeiro. En junio de 2026, Guinness World Records las certificó como el trío de hermanas vivas con mayor edad conjunta del mundo, un récord validado por LongeviQuest, la organización que audita los casos de longevidad extrema.
Vidas centenarias con historia propia
Cada una carga con décadas de historia. Levita trabajó años en la cadena Rede Globo; Zoraide se formó como enfermera y sacó adelante a cinco hijos; Zulina crió a seis y se mudó a Río para estar cerca de sus hermanas. Cuando les preguntan por el secreto de su longevidad, las tres apuntan a lo mismo: una alimentación sencilla y fresca, una infancia activa y el apoyo familiar. «Todo era fresco, no teníamos frigorífico», recuerda Zulina sobre su niñez de ríos y pesca.
La ciencia llama a su puerta
Más allá del récord, su caso ha despertado el interés de los genetistas. El proyecto Longevidade Saudável, liderado por la genetista Mayana Zatz en el Centro de Estudios del Genoma Humano de la Universidad de São Paulo, ya tiene inscritos a más de 160 centenarios. La metodología es comparativa: se estudia el perfil genómico de quienes envejecieron con salud frente al de personas de edad similar que desarrollaron fragilidad o enfermedades crónicas, para aislar las variantes protectoras. «A través de pruebas de ADN buscamos genes protectores, y sabemos que hay varios», explica Zatz.
Lo que hace especialmente valiosas a estas tres hermanas es, precisamente, que sean tres. «Cuando las hermanas llegan a esa edad, hay claramente un componente genético muy fuerte», resume Ben Meyers, de LongeviQuest. Encontrar longevidad extrema en un mismo núcleo familiar —que comparte herencia pero también entornos y estilos de vida distintos— ayuda a separar los factores hereditarios de los ambientales. Además, la diversidad genética de Brasil, con raíces africanas, europeas e indígenas, facilita detectar variantes raras difíciles de hallar en poblaciones más homogéneas. El proyecto aspira a reclutar a 500 centenarios.
Un espejo hacia el futuro
Levita, Zoraide y Zulina no buscan fama, pero la ciencia las necesita. En una época en que el envejecimiento de la población es uno de los grandes retos globales, tres hermanas brasileñas centenarias pueden convertirse, gracias a sus genes, en una de las pistas más valiosas para entender cómo vivir más y, sobre todo, mejor.



