Una cifra ha recorrido los titulares y conviene entenderla bien: la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en torno al 20% de las personas (una de cada cinco) desarrollará un cáncer a lo largo de su vida, y que un porcentaje muy alto se verá afectado por la enfermedad de un modo u otro, según recoge 20minutos. Son datos serios, pero no una sentencia. Leerlos con calma es importante.

Qué significa "el 20%"

El 20% es un riesgo acumulado a lo largo de toda la vida: la probabilidad de que, si se vive lo suficiente, a una persona le llegue a diagnosticar un cáncer en algún momento. No es un riesgo anual ni una certeza, y varía mucho según la edad, el sexo, la genética y la exposición a factores de riesgo. Es, en el fondo, otra forma de decir algo que ya sabíamos: el cáncer es una enfermedad frecuente, sobre todo a edades avanzadas.

Y "casi toda la población afectada"

La otra cifra, mucho más alta, es de naturaleza distinta. No quiere decir que casi todo el mundo vaya a enfermar de cáncer, sino que casi todos nos veremos afectados por él: en primera persona o, más a menudo, a través de un familiar, una pareja o un amigo a quien acompañar y cuidar. Mide el alcance social de la enfermedad, no su incidencia individual. Confundir ambas cosas es lo que dispara el alarmismo.

Un problema enorme, y en aumento

El cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo, con millones de nuevos casos y de fallecimientos cada año, según la OMS. Los tumores más frecuentes a escala global son los de pulmón, mama, colon y recto y próstata. En España, las sociedades científicas manejan cifras que rondan los 300.000 nuevos diagnósticos anuales, con el colorrectal, el de mama y el de pulmón a la cabeza. El envejecimiento de la población explica buena parte de ese aumento sostenido.

La otra cara: se puede prevenir mucho

Aquí está el mensaje que suele quedar sepultado bajo las cifras: una parte muy relevante de los cánceres (la OMS habla de en torno a un 40%) sería evitable actuando sobre los factores de riesgo. El tabaco es, con diferencia, el principal; le siguen el alcohol, la obesidad, el sedentarismo, algunas infecciones y la exposición a determinados agentes. A eso se suma el enorme valor del diagnóstico precoz: detectado a tiempo, muchos tumores tienen tasas de curación muy altas.

De la estadística a la acción

Las estimaciones de la OMS no deberían leerse como una amenaza, sino como una llamada a la prevención. Evitar el tabaco y el exceso de alcohol, cuidar el peso, moverse, vacunarse frente a las infecciones que causan cáncer y participar en los cribados (colon, mama, cérvix) son las herramientas que de verdad mueven la aguja. El cáncer es un gran problema de salud pública, sí; pero también uno de los ámbitos donde lo que cada uno hace, y lo que hacen los sistemas sanitarios, más diferencia marca.