La economía española afronta un enfriamiento notable en uno de sus indicadores más vigilados. La inversión extranjera directa (IED) neta cayó un 16% en el primer trimestre de 2026, hasta los 2.728 millones de euros, según los datos del registro DataInvex de la Secretaría de Estado de Comercio. Se trata del peor dato trimestral desde 2021, en plena resaca de la pandemia.

Bruto al alza, neto a la baja

La paradoja del momento es que la inversión bruta no solo no cae, sino que crece: avanzó un 22,6% interanual, hasta los 6.567 millones de euros. La diferencia entre uno y otro dato la explican las desinversiones y la retirada de capital: cuando se descuentan las salidas, el flujo realmente disponible se reduce a menos de la mitad.

Además, buena parte del repunte bruto es engañoso. La compra del Atlético de Madrid por parte del fondo estadounidense Apollo, valorada en unos 1.425 millones de euros, infla las estadísticas. Sin esa transacción puntual, el crecimiento de la inversión bruta se habría quedado en torno al 6%, lo que revela una debilidad de fondo que el optimismo oficial sobre España como «hub» inversor tiende a maquillar.

El repliegue estadounidense

El factor más llamativo es la retirada del capital de Estados Unidos, históricamente el primer inversor extranjero en España y responsable de en torno al 17% de toda la IED. La inversión de empresas estadounidenses se desplomó un 53% en el periodo analizado, pasando de unos 3.100 millones a apenas 1.442 millones de euros en semestres comparables. Los analistas describen este frenazo como un «efecto indirecto de los aranceles»: su impacto sobre la economía española ya supera al de los propios gravámenes comerciales.

Las causas: aranceles, divisa e incertidumbre

Detrás del repliegue convergen varios factores. La política arancelaria de la Administración Trump ha contraído los flujos comerciales globales y disparado la aversión al riesgo, encareciendo el acceso a financiación. A ello se suma la apreciación del euro frente al dólar, que resta atractivo a invertir en la eurozona para una empresa que opera en divisa estadounidense. El Banco de España viene advirtiendo de que la incertidumbre geopolítica y comercial pesa sobre las decisiones de inversión transfronteriza.

El deterioro no es un fenómeno aislado de 2026: la inversión extranjera en nuevos proyectos ya se desplomó un 33% en 2025, hasta los 21.480 millones de euros, su peor registro en cuatro años.

Sectores y orígenes

Los sectores más golpeados por la retirada estadounidense son el inmobiliario, el comercio mayorista y el suministro energético. En el conjunto de la IED neta, el Reino Unido pasó a liderar las entradas con 1.240 millones, seguido de Francia (899 millones) y Corea del Sur (563 millones). Por territorios, Cataluña encabezó la recepción de capital con 1.216 millones de euros.

El Gobierno mantiene un discurso confiado, recordando que el stock de inversión extranjera acumulada supera los 627.000 millones de euros. Pero los datos de flujo neto sugieren síntomas de agotamiento que el pulso comercial entre Washington y Bruselas no ayuda a disipar.