Qué reprocha el regulador a Renfe

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha abierto un expediente sancionador contra Renfe por no permitir a su competidora Iryo el acceso a determinados talleres de mantenimiento. El origen del conflicto está en una resolución de la CNMC del pasado 26 de marzo que obligaba a Renfe a abrir su base de mantenimiento integral de La Sagra (Toledo) a Iryo, que necesita esas instalaciones para el mantenimiento pesado de sus trenes —revisiones profundas de componentes críticos como los bogies—. Al considerar que Renfe ha desatendido esa orden, el regulador ha decidido incoar el procedimiento contra Renfe Ingeniería y Mantenimiento, según recogen elDiario.es y Vozpópuli. La Ley del Sector Ferroviario tipifica este presunto incumplimiento como infracción grave.

Un expediente, no una multa firme

Conviene subrayar que un expediente sancionador es el inicio de un procedimiento, no una condena. La CNMC aún no ha dictado resolución definitiva ni ha fijado el importe: por tratarse de una infracción grave, la sanción se movería en una horquilla que puede llegar hasta los 300.000 euros. Habrá que esperar al final de la tramitación para conocer la cifra, si es que finalmente se impone. El pulso, además, tiene ya varios frentes: Renfe recurrió ante la Audiencia Nacional la resolución de marzo que la obligaba a compartir sus talleres.

Por qué los talleres son estratégicos

El trasfondo es la liberalización de la alta velocidad, uno de los cambios más profundos del ferrocarril español. Desde 2021 conviven tres operadores en los grandes corredores: Renfe (con sus marcas AVE y Avlo), la francesa Ouigo (filial de la SNCF) e Iryo. La competencia ha abaratado los billetes y disparado el número de viajeros, aunque los tres arrastran por ahora fuertes pérdidas.

El problema es que Renfe partía con una red completa de talleres heredada de su etapa de monopolio, mientras que los nuevos entrantes no disponen de instalaciones propias para todas las operaciones. Iryo, que empezó a circular a finales de 2022 con trenes de Hitachi, ha alcanzado los kilometrajes que exigen revisiones obligatorias de calado, y sin un taller adecuado en España la única alternativa sería sacar los trenes del país.

Una prueba para la competencia

Ahí radica la sensibilidad del asunto: si el operador dominante controla infraestructuras esenciales que sus rivales necesitan y no pueden replicar con facilidad, la competencia en el AVE puede quedar en papel mojado. El expediente a Renfe se convierte así en una prueba de hasta dónde llega, en la práctica, la apertura del mercado ferroviario español.