Cómo se mueven los precios
El melón y la sandía son la compra obligada del verano, pero su precio varía bastante de una cadena a otra y según el punto de la temporada. En una comparativa reciente de supermercados, la sandía se movía entre menos de 0,80 €/kg en las cadenas más agresivas y en torno a 1,40 €/kg en las más caras; el melón piel de sapo, el más típico, rondaba entre 1,50 y 1,70 €/kg según el establecimiento. Traducido a la cesta, un melón de un par de kilos sale por unos 4 euros y una sandía mediana, por algo más.
Por qué cambian tanto
Detrás de esos vaivenes hay varios factores. La variedad cuenta: un piel de sapo o un melón Galia se pagan más que un cantalupo. El origen también: las primeras piezas de mayo y junio, de cultivo protegido en Almería o Murcia, son más caras; a partir de julio, cuando entra la cosecha al aire libre de Castilla-La Mancha y Levante, el mercado se llena y los precios bajan. Y ojo al corte: comprar media sandía o medio melón ya troceado encarece el kilo, porque se paga el trabajo de preparación y envasado.
Trucos para elegir un buen melón
- Color en la base: busca un tono amarillento o crema en la zona donde reposó; si sigue muy verde, le falta.
- El extremo del tallo debe ceder ligeramente al presionar y desprender un aroma dulce.
- Golpea la corteza con los nudillos: un sonido hueco y profundo suele indicar que está en su punto.
- A igualdad de tamaño, elige el que más pese: señal de que está lleno de agua y azúcar.
Trucos para elegir una buena sandía
- Debe pesar mucho para su tamaño.
- Al golpearla, el sonido ha de ser grave, como de tambor.
- Fíjate en la mancha de color crema o amarillo del costado (donde se apoyó en el suelo): cuanto más amarillenta, más madura suele estar.
Estrategia para ahorrar
La mejor táctica es sencilla: sin prisa. Esperar una o dos semanas a que la producción de aire libre inunde los mercados puede rebajar el kilo unos céntimos y, de paso, mejora el dulzor. Compara cadenas —algunas usan estas frutas como reclamo—, y si eres pocos en casa, valora los formatos pequeños o las medias piezas: pagas algo más por kilo, pero desperdicias menos. En pleno julio y agosto, con la oferta a tope, es el momento de disfrutarlas sin remordimientos.



