Corea del Sur, en el ojo del huracán
La tormenta bursátil que comenzó en Wall Street ha encontrado su epicentro en Seúl. El índice de referencia surcoreano, el Kospi, llegó a hundirse más de un 6% en una sola sesión, una caída tan abrupta que obligó a activar el mecanismo de cortacircuitos para frenar temporalmente la negociación, según los datos de mercado recopilados por CNBC. No es la primera vez este mes: el parqué coreano, fuertemente expuesto a los semiconductores, ya había vivido episodios de pánico con suspensiones de la cotización.
El motivo de fondo es siempre el mismo: el enorme peso de los dos gigantes de los chips de memoria, Samsung Electronics y SK Hynix, en el índice. Ambas compañías concentran buena parte de la producción mundial de memorias para inteligencia artificial, lo que las convierte en el termómetro más sensible del apetito inversor por la tecnología. Cuando el sentimiento se gira, arrastran consigo a todo el mercado coreano.
El detonante llegó desde Wall Street
El desencadenante de la jornada asiática se gestó horas antes al otro lado del Pacífico. En la sesión estadounidense, el S&P 500 cerró con una caída del 0,37% hasta los 7.472,79 puntos y el Nasdaq Composite retrocedió un 1,32% hasta los 26.166,60, lastrado por las grandes tecnológicas, según CNBC. Los descensos fueron especialmente severos en algunos gigantes: Alphabet se dejó alrededor de un 5%, Amazon cerca de un 4,8%, Microsoft un 3% y Meta un 2,3%.
El pesimismo no se detuvo al cierre. En la sesión nocturna, los futuros del S&P 500 cedían en torno a un 0,1% y los del Nasdaq 100 un 0,2%, una señal de que los inversores anticipaban más debilidad. La caída se enmarca en semanas de extrema volatilidad para el sector de los semiconductores, golpeado este mes por previsiones decepcionantes de pesos pesados del sector que pusieron en duda el ritmo de gasto en inteligencia artificial.
La sombra de la burbuja de la IA y la Fed
Detrás del nerviosismo subyace una creciente inquietud sobre si la euforia de la inteligencia artificial ha inflado en exceso las valoraciones. Los semiconductores se habían convertido, según encuestas a gestores de fondos, en la operación más concurrida (crowded trade) del mercado, una situación que históricamente precede a correcciones bruscas cuando el sentimiento cambia, como recoge TradingKey. El Kospi, que acumulaba revalorizaciones extraordinarias en el año, era uno de los mercados más expuestos a ese cambio de humor.
A ese factor se suma el endurecimiento del discurso de la Reserva Federal. Bajo la presidencia de Kevin Warsh, el banco central estadounidense ha adoptado un tono más restrictivo (hawkish): su cuadro de previsiones mostró que cerca de la mitad de los responsables de la Fed contemplan subidas de tipos en 2026, lo que ha encarecido el coste del dinero esperado y ha presionado especialmente a las acciones de crecimiento, las más sensibles a las tasas de interés. En Corea, la presión se ha agravado por las salidas de capital extranjero y la debilidad del won.
Lecturas para el inversor
La secuencia ilustra cómo un mercado globalizado transmite las sacudidas casi en tiempo real: lo que empieza como una venta en un puñado de tecnológicas estadounidenses se convierte horas después en un desplome de doble dígito en valores coreanos. Para los inversores, el episodio es un recordatorio de los riesgos de concentración en torno a la temática de la IA. Mientras la Fed no despeje sus intenciones y persistan las dudas sobre la sostenibilidad de las valoraciones tecnológicas, la volatilidad parece destinada a seguir marcando el ritmo de los mercados.


