Un eclipse histórico
El 12 de agosto de 2026, la sombra de la Luna recorrerá España y dejará, durante un puñado de segundos, varias zonas del país en una penumbra de pleno día. Será el primer eclipse solar total visible como tal en la España peninsular en más de un siglo, un acontecimiento que el Instituto Geográfico Nacional lleva tiempo preparando y que no se repetirá en el país hasta 2053. La expectación es enorme.
La franja de totalidad
El eclipse no se verá igual en todas partes. Solo dentro de la franja de totalidad —una banda que cruza el norte y el este peninsular— el disco solar quedará completamente tapado; fuera de ella, el eclipse será parcial. Según el IGN, ciudades como A Coruña, Oviedo, León, Burgos, Zaragoza o Valencia quedarán dentro o muy cerca de esa banda. La duración de la totalidad será breve, de apenas unas decenas de segundos a poco más de un minuto y medio según el punto, por lo que conviene planificar bien dónde situarse.
El «turismo de eclipses» satura la España rural
La oportunidad ha desatado un fenómeno global: el turismo de eclipses, viajeros dispuestos a desplazarse a donde haga falta para vivir la totalidad. Muchos han puesto la mirada en la «España vaciada», en comarcas de Aragón, Castilla y León o Navarra que rara vez reciben grandes oleadas de visitantes. El caso de Puertomingalvo, en la sierra turolense de Gúdar-Javalambre, lo resume bien: este municipio de unos 130 habitantes agotó sus plazas de alojamiento para la noche del eclipse con más de un año de antelación, según Xataka. Los cielos limpios y oscuros del interior peninsular, lejos de la contaminación lumínica, son un imán para los aficionados.
Mirar sin dañarse los ojos
Una advertencia imprescindible: nunca se debe mirar al Sol directamente, ni siquiera durante las fases parciales, sin protección adecuada. Las gafas de eclipse deben estar homologadas (norma ISO 12312-2); las gafas de sol corrientes no sirven y pueden provocar lesiones graves e irreversibles en la retina en pocos segundos. Solo durante los breves instantes de totalidad, cuando el Sol queda completamente oculto, es seguro mirar a simple vista. Quien no tenga alojamiento reservado en la franja puede acercarse el mismo día a cualquier punto de la banda, con las gafas correctas y algo de paciencia, para asistir a uno de los espectáculos más impresionantes que ofrece el cielo.



