El suceso
Una niña de cuatro años ha muerto ahogada en una piscina particular en la provincia de Almería, según informó elDiario.es. Tras recibirse el aviso, hasta el lugar se desplazaron efectivos sanitarios y de los cuerpos de seguridad, que practicaron maniobras de reanimación a la menor sin lograr salvarle la vida. Por respeto a la familia, no se difunden datos que permitan identificar a la víctima. Es uno de esos sucesos que, cada verano, recuerdan lo rápido y silencioso que puede ser un ahogamiento.
Una tragedia evitable
Los ahogamientos figuran entre las principales causas de muerte accidental en la infancia en España, y se concentran en los meses de calor. La clave, insisten los expertos, es que un niño pequeño puede ahogarse en segundos y sin hacer ruido: no patalea ni grita como en las películas, simplemente se hunde. Por eso la vigilancia tiene que ser activa y permanente, no una mirada de reojo.
Cómo prevenir los ahogamientos infantiles
Las recomendaciones de los servicios de emergencia y de los pediatras son sencillas pero decisivas:
- Supervisión constante. Un adulto debe vigilar a los niños en el agua sin distracciones —móvil incluido—, y conviene designar a un «vigilante» concreto cuando hay varias personas.
- Barreras de protección. Vallar la piscina, con puertas de cierre automático, evita el acceso de los más pequeños cuando no hay nadie bañándose.
- Nunca solos. No dejar a un niño cerca del agua sin compañía, ni siquiera un instante, ni confiar la vigilancia a otro menor.
- Saber reaccionar. Conocer maniobras básicas de reanimación y tener a mano el teléfono de emergencias 112 puede marcar la diferencia en los primeros minutos.
Detrás de cada cifra hay una familia rota. Recordar estas pautas —y aplicarlas— es la mejor forma de que tragedias como la de Almería no se repitan.



