El Teide ha vuelto a temblar, y mucho, pero conviene leer la noticia con calma. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) registró unos 500 microterremotos entre la noche del miércoles y la mañana del jueves, según recoge elDiario.es. El dato impresiona; el contexto tranquiliza.
Qué se ha registrado
El enjambre se concentró al oeste de Las Cañadas del Teide, en los municipios de Guía de Isora, Vilaflor de Chasna y Santiago del Teide, con temblores encadenados a un ritmo de aproximadamente uno cada 30 a 90 segundos. Pese al elevado número, la intensidad fue muy baja: la mayoría de los seísmos tuvieron magnitud inferior a 1,0 (mbLg). Se localizaron a entre 10 y 16 kilómetros de profundidad bajo el nivel del mar.
Por eso, y este es un punto clave, ninguno fue sentido por la población. Son movimientos que solo detectan los instrumentos.
Por qué no hay que alarmarse
La palabra "enjambre" y las cifras invitan al susto, pero el propio IGN lo desactiva: esta actividad "no aumenta el peligro de una erupción a corto o medio plazo". Y no es un episodio insólito, sino más bien rutinario en la isla: se trata del décimo enjambre de este tipo desde febrero, con episodios parecidos ya en febrero, marzo y junio.
Dicho de otro modo: el Teide, como todo volcán activo, "respira", y estos pequeños seísmos forman parte de esa dinámica interna. Que se registren es, de hecho, una buena noticia, porque significa que la red de vigilancia funciona y detecta hasta el menor movimiento.
Un volcán muy vigilado
El Teide, el pico más alto de España, es uno de los volcanes mejor monitorizados de Europa. Esa vigilancia continua permite distinguir la actividad normal de una señal preocupante, y ahora mismo lo que hay es lo primero. La recomendación para vecinos y visitantes es la de siempre: seguir la información oficial del IGN y de Protección Civil, y no dejarse llevar por la alarma que generan, fuera de contexto, cifras como la de estos 500 pequeños temblores.



