Otra mañana, otro corte. Cercanías Madrid ha vuelto a dejar tirados a miles de viajeros este jueves por una nueva avería, como informa elDiario.es.
Qué ha pasado
El problema fue una incidencia en la señalización de la estación de Atocha, uno de los nudos centrales de la red. El servicio quedó cortado entre Villaverde Bajo y Atocha desde antes de las 6:00 hasta alrededor de las 9:30, es decir, unas cuatro horas que coinciden de lleno con la hora punta de la mañana.
Las líneas afectadas, la C-3 y la C-4, tuvieron que operar partidas en tramos sueltos: la C-4 solo entre Parla y Villaverde Alto, la C-4a entre Alcobendas y Chamartín, y la C-3 limitada al tramo Aranjuez-San Cristóbal. Renfe recomendó a los usuarios buscar transporte alternativo, que en hora punta y con estas líneas fuera de juego no es tarea sencilla.
No es un caso aislado
Lo que agrava el episodio es que se repite. Apenas el viernes anterior, una incidencia en el mismo entorno de Atocha ya había afectado a tres líneas. Y todo ocurre mientras la red convive con obras programadas en la línea C-5. Sumar una avería imprevista a unas obras planificadas deja al usuario con la sensación de que el servicio va a peor justo cuando le prometen que va a mejorar.
El desgaste de la confianza
Detrás de cada corte hay algo menos medible que los minutos de retraso: la credibilidad. Quien depende del tren para ir a trabajar no distingue entre una avería puntual y un problema estructural; solo sabe que, otra vez, no ha podido contar con el servicio. Y esa desconfianza, a base de mañanas como la de hoy, se convierte en la verdadera avería de fondo de Cercanías Madrid.



