Hay castillos que dominan un valle desde una colina y castillos que, directamente, se meten dentro de la montaña. El de Predjama, en Eslovenia, es el segundo caso, y lo lleva al extremo: está encajado en la boca de una cueva, pegado a un precipicio de 123 metros. Lo repasa elDiario.es.

Un récord Guinness bajo la roca

Su gran distinción es oficial: el récord Guinness al mayor castillo del mundo construido dentro de una cueva. No es una fortaleza levantada junto a la roca, sino integrada en la caliza del Karst, la comarca que dio nombre a este tipo de paisaje de grutas y ríos subterráneos. El pueblo de Predjama está a apenas 9 kilómetros de las célebres cuevas de Postojna.

Del siglo XIII al Renacimiento

Aunque su imagen actual es de 1570, cuando el barón Janez Kobenzl lo remodeló en estilo renacentista, el emplazamiento es mucho más antiguo: hay construcción allí desde el siglo XIII. La ubicación no se eligió por lo bonito, sino por lo práctico: una cueva en un cortado es casi inexpugnable, con la propia montaña haciendo de muralla por la espalda.

La leyenda del caballero Erasmo

Ningún castillo así estaría completo sin su historia. La de Predjama es la del caballero Erasmo (Erazem), un noble del siglo XV que se enfrentó al emperador Federico III y aguantó un asedio dentro de la fortaleza. Su as en la manga era el propio terreno: una red de pasadizos subterráneos por el sistema kárstico le permitía salir y entrar en secreto, y hasta abastecerse, mientras por fuera lo creían encerrado y hambriento. La cueva, otra vez, como aliada.

Cómo se visita

Hoy el castillo funciona como museo. La cueva que se abre bajo él solo se puede visitar de forma estacional, entre mayo y septiembre: el resto del año descansa una colonia de murciélagos en pleno periodo de hibernación, y se respeta su tranquilidad.

Predjama es, al final, un recordatorio de que la mejor ingeniería defensiva de hace siglos no consistía en construir más alto, sino en aprovechar lo que la naturaleza ya había puesto ahí. Un castillo que no vencía a la montaña: se escondía dentro de ella.