Donald Trump volvió a situar a España en el centro de su artillería verbal. Este martes 24 de junio, durante una reunión en la Casa Blanca con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente estadounidense calificó a España de "desastre" y de socio "terrible" de la Alianza, según recogió Europa Press. "No quieren pagar nada. Creen que les va a salir gratis. España no es un buen equipo", afirmó, sin matices.

Un reproche que se repite

No es la primera vez que Trump apunta a Madrid. El mandatario lleva meses reprochando a España su nivel de gasto militar y ha llegado a sugerir incluso su expulsión de la OTAN. Su argumento es siempre el mismo: España es, a su juicio, el aliado más rezagado en el cumplimiento de los compromisos de defensa.

El país destina en torno al 1,4% de su PIB a gasto militar, muy por debajo del objetivo del 2% que la OTAN fijó hace años y a enorme distancia del 5% que Washington reclama ahora a todos los socios. Para el Gobierno español, un salto de esa magnitud resulta inasumible a corto plazo, lo que ha convertido la cuestión en una fuente permanente de fricción con la Administración estadounidense.

El trasfondo: las bases e Irán

La tensión actual hunde sus raíces en la crisis abierta a comienzos de 2026, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez se negó a autorizar el uso de las bases de Morón de la Frontera y Rota para operaciones de combate vinculadas a la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán. Aquella decisión, que España defendió en nombre de su política exterior, fue interpretada en Washington como un desaire y desencadenó amenazas de Trump que llegaron a incluir represalias comerciales.

Esas instalaciones, de uso conjunto pero situadas en territorio español, son piezas estratégicas para la proyección militar estadounidense en el Mediterráneo y Oriente Próximo. Su disponibilidad —o la falta de ella— se ha convertido en uno de los nudos de la relación bilateral.

Rutte, en el alambre

La posición del secretario general de la OTAN resulta incómoda. Rutte intentó rebajar el tono destacando el esfuerzo colectivo de los aliados europeos: subrayó que entre 4.000 y 5.000 aviones estadounidenses han operado desde bases aéreas del continente durante el conflicto con Irán. Pero su voluntad de no contrariar abiertamente a Trump ya le ha pasado factura. Según El País, el holandés irritó a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, al respaldar la tesis estadounidense en la disputa sobre el uso de las bases militares.

La defensa europea, el horizonte

Las palabras de Trump llegan en un momento delicado para la política de defensa europea, con varias citas clave por delante en las que España deberá defender su posición ante los aliados con cifras y compromisos concretos. Para Madrid, el dilema es estructural: elevar drásticamente el gasto militar choca con las prioridades presupuestarias del Gobierno de coalición, mientras que abrir las bases a operaciones contra Irán supondría una ruptura con la línea que Sánchez ha mantenido desde el inicio del conflicto. La presión, mientras tanto, no deja de crecer.