Los terremotos del 24 de junio en Venezuela —que rozan ya el millar de muertos— sometieron también a una prueba inmediata a la nutrida presencia empresarial española en el país. La pregunta era doble: ¿habían sufrido daños las instalaciones? ¿Estaban a salvo los trabajadores? Las primeras respuestas, en su mayoría de alivio, llegaron en cuestión de horas.
Energía y telecomunicaciones, sin daños operativos
Repsol, que mantiene proyectos de petróleo y gas en el país a través de empresas mixtas, confirmó que sus operaciones continúan sin interrupciones y sin víctimas entre su personal; su proyecto gasista cubre una parte relevante del suministro a las centrales eléctricas venezolanas. Telefónica, que controla uno de los principales operadores de telecomunicaciones del país, habilitó llamadas gratuitas para que la población pudiera contactar con sus familias en plena emergencia. BBVA, con filial bancaria en Venezuela, activó sus protocolos de seguimiento y reforzó la banca digital ante las dificultades de acceso físico.
Los hoteles, en primera línea de la ayuda
El sector hotelero fue de los más rápidos en posicionarse. Según Hosteltur, Meliá puso su hotel de Caracas a disposición de las autoridades para tareas sanitarias y humanitarias, tras registrar solo daños menores. Hesperia, con varios establecimientos en el país, confirmó que huéspedes y empleados están a salvo y que algunos de sus espacios funcionan como puntos de apoyo logístico. Otras firmas con presencia mediante franquicias, como Inditex o Mango, cerraron tiendas de forma preventiva sin reportar heridos, según HolaNews.
España también responde desde el Estado
Más allá de las compañías, el Gobierno español anunció el envío de ayuda con efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID). La respuesta tiene además una dimensión personal y dolorosa: entre las víctimas mortales figuran al menos cinco ciudadanos españoles, y el Consulado en Caracas ha activado líneas de contacto para los numerosos residentes de origen español.
Un tejido que resiste
La rápida reacción de las empresas refleja tanto la solidez de sus protocolos de crisis como la larga experiencia de adaptación a un mercado tan complejo como el venezolano. El balance inicial es de alivio en lo empresarial —sin fallecidos confirmados entre sus plantillas—, aunque la incertidumbre persiste por las dificultades de acceso y comunicación que aún afectan a varias zonas del país.



