Pedro Sánchez compareció este miércoles 24 de junio, a petición propia, ante el Pleno del Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre la cadena de casos de corrupción que afectan al PSOE y a su Gobierno. El presidente combinó la contrición con la defensa cerrada de su continuidad: pidió perdón, anunció medidas y, al mismo tiempo, descartó tanto dimitir como adelantar las elecciones.
Perdón por Ábalos, pero sin asumir más
Sánchez aceptó la sentencia del Tribunal Supremo que condenó a su exministro y exsecretario de Organización, José Luis Ábalos, a 24 años y tres meses de cárcel en el caso de las mascarillas, y reconoció el error de haber confiado altas responsabilidades en quien, dijo, no las merecía. Según recogió eldiario.es, el presidente sostuvo que «no puede haber espacio para la impunidad de los corruptos».
Ahora bien, marcó una línea clara entre el comportamiento individual de los condenados y la organización: defendió que el PSOE no se ha financiado de forma ilegal y aseguró desconocer las conductas que han llevado a Ábalos y a su exasesor Koldo García ante la Justicia. Esa distinción —responsabilidad personal sí, responsabilidad política propia no— fue el eje de su intervención.
Un plan contra la corrupción y la defensa de su familia
En el plano de las propuestas, el presidente anunció un plan de lucha contra la corrupción, estructurado en varios ejes y medidas, que aspira a situar a España, en sus palabras, en la vanguardia europea en transparencia e integridad. El propio Ejecutivo reconoce que buena parte de esas medidas están aún en tramitación.
Sánchez también pasó al contraataque. Según El Plural, reivindicó la figura del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y denunció una operación de «acoso y derribo» contra su entorno, en alusión a la causa judicial que afecta a su esposa, Begoña Gómez, citada precisamente este miércoles para entregar su pasaporte. En todos los procedimientos sin sentencia firme rige la presunción de inocencia.
La oposición y los socios reclaman su marcha
La respuesta de la Cámara fue dura y dejó al presidente más solo de lo habitual. El PP mantuvo su exigencia de que Sánchez disuelva el Congreso y convoque elecciones, con su líder, Alberto Núñez Feijóo, reclamando la dimisión tras la condena a Ábalos.
La novedad llegó del bloque de la investidura. Según El Debate, la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, pidió que Sánchez dé un paso al lado —aunque sin elecciones, proponiendo otro presidente con la misma mayoría—, mientras que la líder de Podemos, Ione Belarra, exigió directamente el adelanto electoral. El presidente, sin embargo, no movió ficha en ninguna de las dos direcciones: ni dimisión ni elecciones. Su apuesta sigue siendo agotar la legislatura, en un Congreso cada vez más hostil.



