Un supercontinente hecho de sonido
Hace millones de años, todos los continentes formaban una sola masa de tierra: Pangea. El músico gallego Abraham Cupeiro tomó prestado ese nombre para un espectáculo igual de ambicioso: reunir en un solo concierto las músicas del mundo, desde las caracolas de Oceanía hasta las flautas del Sahel, pasando por América, las montañas de Asia y los vientos del Mediterráneo oriental. Pangea, el paisaje sonoro de nuestro planeta es la propuesta de uno de los intérpretes más singulares del país.
Un recorrido por los cinco continentes
El viaje arranca en Oceanía, con el eco grave de las caracolas marinas, y avanza hacia el este asiático, donde el hulusi —una flauta de calabaza de origen chino— dibuja paisajes de bambú. Continúa por América, se adentra en el África subsahariana con flautas de pastores, asciende hacia el cuerno del continente y culmina en Europa con la gaita y los vientos del este. No es un mero catálogo de curiosidades: la obra, según la Universidad de Alcalá, subraya lo que une a culturas distantes: el soplo, la cuerda tensa, la percusión de la tierra.
El arqueólogo del sonido
Cupeiro es investigador, intérprete y constructor de instrumentos: acumula más de doscientas piezas de distintas épocas y geografías, muchas rescatadas del olvido o reconstruidas por él mismo. Es uno de los pocos músicos del mundo que interpreta el carnyx, la trompeta celta de la Edad del Hierro, y un defensor de instrumentos ancestrales de la tradición gallega. Esa obsesión por los sonidos perdidos da a Pangea su textura única: no es una world music de diseño, sino arqueología sonora en directo. El espectáculo se ha presentado junto a orquestas sinfónicas en ciudades como Pamplona, Alcalá de Henares o Málaga, con versiones que van de lo didáctico para escolares al concierto completo.
Una cita en Oviedo
La propuesta recala ahora en Oviedo, en el marco de su gira por España; la Oviedo Filarmonía ya ha acogido el espectáculo en ediciones anteriores. Conviene consultar la programación actualizada de la formación para la fecha y la sala exactas. Para quienes sientan curiosidad por cómo suena el mundo cuando se escucha todo a la vez, Pangea ofrece una respuesta inesperadamente hermosa: no como caos, sino como diálogo.



