Un comité federal para cerrar filas
El Comité Federal del PSOE se convirtió este fin de semana en el escenario de uno de los choques internos más crudos de los últimos años en el partido. Pedro Sánchez salió de la reunión con el mensaje que buscaba: el Gobierno seguirá hasta 2027 y no habrá elecciones anticipadas. Para quienes aún albergaban dudas, el presidente lo resumió con una frase tomada de la Divina Comedia de Dante: «Abandonad toda esperanza», dirigida a quienes —dentro y fuera del partido— confían en que las turbulencias internas lo empujen a disolver las Cortes.
La réplica a García-Page
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, fue la voz disidente más audible. Llegó a la sede de Ferraz con un diagnóstico sombrío —el PSOE atraviesa, a su juicio, un momento muy delicado— y una receta: devolver la palabra a los ciudadanos mediante elecciones generales. También reclamó autocrítica y claridad sobre los escándalos que salpican al partido. «Las cosas están peor que hace un año», afirmó antes de entrar al comité, en alusión a casos como la condena al exministro José Luis Ábalos, y pidió salir de la reunión con «la garantía de que el PSOE está limpio».
Sánchez no dejó pasar la crítica. Según fuentes socialistas recogidas por La Cerca, le recordó a Page que en 2016 formó parte del sector que favoreció la investidura del entonces líder del PP, Mariano Rajoy. La alusión remite al convulso comité de octubre de aquel año, cuando la pugna sobre si abstenerse para dejar gobernar al PP terminó con la salida temporal de Sánchez de la secretaría general. El entorno de Page replicó que la situación de entonces no es comparable a la actual.
«Limpiaremos lo que haya que limpiar»
En su intervención, Sánchez reconoció el malestar por los escándalos pero rechazó que contaminen al conjunto del partido: «Limpiaremos lo que haya que limpiar y seguiremos gobernando», declaró según elDiario.es. La dirección federal sacó adelante además un paquete de medidas anticorrupción y un calendario de primarias, gestos con los que quiso escenificar vitalidad interna.
Page, aislado en la sala
Más allá del duelo dialéctico, el comité dejó en evidencia el aislamiento de García-Page dentro de la federación: prácticamente todos los líderes territoriales respaldaron a Sánchez y dejaron en sus manos el calendario electoral. Dirigentes como la vicepresidenta María Jesús Montero salieron en defensa de la dirección. El barón castellanomanchego mantuvo su discurso crítico, pero quedó en clara minoría ante un secretario general que, de momento, no da señal alguna de querer anticipar el final de la legislatura.



