Un rincón para ir con perro
Los Molinucos es una pequeña cala situada en el entorno del parque de Mataleñas, en Santander, que se ha ganado la fama de refugio para quienes quieren pisar la playa acompañados de su perro, según describe El Diario Montañés. Su tamaño reducido y su ambiente recogido, lejos de las grandes playas urbanas, son parte de su encanto: aquí el perro puede corretear y darse un baño sin sentirse fuera de lugar.
El entorno, con arena, acantilados y la brisa del Cantábrico, completa un plan sencillo y muy veraniego que cada temporada suma más adeptos entre quienes viajan con mascota.
Cómo llegar
La cala está junto a la zona de Mataleñas, en la periferia de Santander, bien comunicada con el centro de la ciudad. Se puede llegar en coche —hay aparcamiento en las inmediaciones— o en autobús urbano, y desde el casco urbano es un paseo asumible. Como siempre en verano, conviene evitar las horas de más calor y prever sombra y agua para el animal.
Playas caninas: cada vez más, pero con normas
Los Molinucos se enmarca en una tendencia al alza: la de las playas para perros, que se multiplican cada verano por el litoral español, también en Cantabria. En España no existe una norma estatal única: es cada ayuntamiento el que decide qué playas admiten perros y bajo qué condiciones, por lo que conviene consultar la normativa local antes de ir.
Las reglas más habituales son de sentido común: llevar al perro controlado, recoger siempre los excrementos, contar con la documentación al día (microchip y vacunas) y, en el caso de los perros potencialmente peligrosos, usar bozal y correa.
Convivencia, la clave
Más allá de la normativa, disfrutar de una playa canina depende del civismo de todos. Llevar agua dulce para el perro, secarlo bien tras el baño y respetar al resto de usuarios es lo que permite que estos espacios sigan existiendo. En Los Molinucos, ese equilibrio entre disfrute y respeto es, precisamente, lo que ha convertido a la cala en un pequeño paraíso para las cuatro patas.



