La banca española ha retomado con fuerza el camino de las prejubilaciones y las bajas incentivadas. Tras los grandes expedientes de regulación de empleo de la década pasada —cuando las fusiones y el cierre de oficinas dejaron miles de salidas—, las entidades vuelven a negociar con los sindicatos planes de salida voluntaria, esta vez con la vista puesta en una plantilla que envejece y en una transformación tecnológica que no da tregua.
Santander abre la negociación
El Banco Santander ha abierto la negociación con los sindicatos para articular un nuevo marco de prejubilaciones voluntarias para empleados a partir de los 55 años. La entidad subraya que no fija un objetivo concreto de salidas, aunque diversas fuentes apuntan a que el plan podría alcanzar varios miles de trabajadores en los próximos años. Los sindicatos reclaman mejorar las condiciones —situadas en torno al 74%-76% del salario pensionable—, congeladas, alegan, pese a los abultados beneficios del grupo. Solo en la primera mitad del año, varios cientos de empleados ya habían salido de Santander España por esta vía.
Sabadell, BBVA y la banca mediana
El Sabadell, inmerso en el proceso de absorción por parte del BBVA, ha reservado 145 millones de euros para su plan de prejubilaciones, con varios centenares de adhesiones previstas. El BBVA, por su parte, ha activado un programa de bajas incentivadas con cientos de salidas voluntarias contabilizadas a comienzos de año.
En el tramo medio del sector, entidades como Unicaja e Ibercaja han puesto en marcha programas dirigidos a trabajadores próximos a la jubilación, con alrededor de un centenar de afectados cada una. CaixaBank, la mayor entidad por activos domésticos, es por ahora la excepción: ha trasladado a la representación sindical que no contempla un plan de este tipo en 2026.
El doble motor: plantillas envejecidas e inteligencia artificial
Detrás de esta aceleración confluyen dos factores. El primero es demográfico: la generación del baby boom alcanza la franja de los 55 a 65 años, y los bancos ven en las prejubilaciones un mecanismo ordenado —y menos conflictivo que un ERE— para renovar sus estructuras.
El segundo es tecnológico. Un reciente informe sobre el impacto de la inteligencia artificial advierte de que la IA podría eliminar varios miles de puestos en la banca española en la próxima década, sobre todo en funciones administrativas y de back-office. Las entidades reconvierten sus plantillas hacia perfiles tecnológicos —datos, ciberseguridad— mientras aceleran la salida del personal de perfil más tradicional.
Qué supone para los trabajadores
Para quien se acoge a estos planes, la prejubilación supone un colchón económico —por lo general, un porcentaje elevado del salario hasta la jubilación legal— pero también una renuncia anticipada a años de vida laboral. Los sindicatos advierten de que las condiciones llevan tiempo sin actualizarse y reclaman que los bancos, que encadenan beneficios récord, compartan esa prosperidad con los empleados salientes. La negociación de Santander, que arranca ahora, marcará probablemente la referencia para el resto del sector.



