Hay incidencias que dejan de ser un imprevisto para convertirse en un patrón. Es lo que ocurre con las caídas de tensión en la infraestructura ferroviaria del corredor de alta velocidad que une Madrid con Valladolid y Segovia, uno de los ejes que más quebraderos de cabeza está dando a los viajeros de la línea hacia el noroeste. Cada fallo eléctrico arrastra retrasos que pueden alcanzar la hora y media y deja a miles de pasajeros pendientes de los paneles.

Un problema que está en la vía, no en el tren

Conviene aclarar de entrada dónde se origina el problema: no en los trenes, sino en la infraestructura que gestiona Adif. Un fallo en el suministro eléctrico de sus sistemas afecta a la entrada y salida de los servicios de alta velocidad de las dos grandes estaciones madrileñas, Atocha y Chamartín, lo que se traslada de inmediato a las relaciones con Castilla y León.

El episodio más reciente y de mayor calado se produjo el 18 de marzo de 2026, cuando una caída de tensión en los sistemas de Adif colapsó la alta velocidad en Madrid y golpeó de lleno al itinerario Valladolid-Segovia-Madrid, según recogió la Cadena COPE a partir de los testimonios de la Plataforma de Afectados por el AVE en Segovia. Algunos trenes acumularon casi dos horas de demora. El número exacto de circulaciones y viajeros afectados no fue precisado de forma oficial.

Una avería que se repite

Lejos de ser un caso aislado, la línea hacia el norte —que enlaza Madrid con Valladolid y, desde allí, ramifica hacia Galicia, Asturias y el País Vasco— acumula incidencias eléctricas. En abril de 2025, un fallo eléctrico provocó retrasos de más de una hora en los trenes entre Madrid, Valladolid y Segovia; y en junio de 2025 Renfe tuvo que suspender la circulación por un incendio en un cable de electrificación entre Río Duero y Valladolid.

Cada vez que ocurre, el patrón es similar: los trenes deben circular con mayores márgenes de seguridad o detenerse hasta que se restablece el suministro, y la congestión en el acceso a Madrid se propaga al resto de servicios del corredor.

La presión de los viajeros

La reiteración de estas averías ha tensado la relación entre las plataformas de usuarios y el gestor ferroviario, que afronta además obras de ampliación de vías en la estación de Valladolid. Los colectivos reclaman inversiones que blinden el suministro eléctrico del corredor y reduzcan la dependencia de un sistema que, cada vez que falla, deja sin servicio fiable a una de las arterias clave de la alta velocidad española hacia el noroeste.

Mientras tanto, la recomendación para quien viaja por esta línea es la de siempre ante este tipo de incidencias: consultar el estado de la red en los canales oficiales de Renfe y Adif antes de salir, sobre todo en las horas punta, cuando una avería eléctrica puede convertir un trayecto de poco más de una hora en una mañana de espera.