Una masa de aire muy cálido y seco de origen sahariano ha disparado los termómetros en España y mantendrá un ambiente sofocante durante buena parte de la semana del 22 de junio. Se trata de la primera ola de calor del verano de 2026, un episodio que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) describe como persistente y que afecta a la práctica totalidad de la Península y a Baleares, según elDiario.es.
La combinación de una dorsal anticiclónica sobre Europa y la entrada de aire cálido africano está elevando las temperaturas muy por encima de lo habitual para estas fechas, tanto de día como de noche.
Hasta 42 grados en los grandes valles
Los valores más altos se concentran en los valles del Ebro, Tajo, Guadiana y Guadalquivir, donde los termómetros pueden alcanzar entre 40 y 42 grados en las jornadas más intensas. En amplias zonas del centro y sur peninsular se esperan máximas que rozarán o superarán los 38 grados.
El episodio ya ha dejado registros extremos: este 22 de junio, la localidad zamorana de Coreses marcó 44,3 grados, la temperatura más alta del país, según Infobae. A las altas temperaturas diurnas se suman las noches tropicales y tórridas, con mínimas que no bajarán de 20-25 grados en el centro-sur, el valle del Ebro, Baleares y el litoral mediterráneo, lo que dificulta el descanso y eleva el riesgo para la salud.
Avisos en 15 comunidades y alerta roja en el País Vasco
La Aemet mantiene avisos por calor en quince comunidades autónomas: Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia, Madrid, Navarra, País Vasco, La Rioja y la Comunitat Valenciana. El interior del País Vasco concentra el aviso de nivel rojo (riesgo extraordinario), con máximas en el entorno de los 40 grados en Gipuzkoa y Bizkaia, como detalla Moncloa.com. El resto de territorios se reparte entre los niveles naranja y amarillo.
La Aemet prevé que las temperaturas muy altas se prolonguen al menos hasta mitad de semana, antes de un descenso más generalizado.
Calima y peor calidad del aire
El avance de la masa sahariana no llega solo en forma de calor. La Aemet advierte de la presencia de calima —polvo en suspensión procedente del desierto—, especialmente en el este peninsular y Baleares, según Vozpópuli. La calima enturbia el cielo, incrementa la sensación térmica y reduce la calidad del aire, lo que puede afectar de forma especial a personas con problemas respiratorios.
Cómo protegerse
El Ministerio de Sanidad tiene activado su plan frente a las altas temperaturas e insiste en medidas básicas pero eficaces: hidratarse con frecuencia aunque no se tenga sed, evitar el sol y el esfuerzo físico en las horas centrales del día, vestir ropa ligera y clara, mantener la vivienda fresca y vigilar de cerca a los grupos más vulnerables —personas mayores, bebés, embarazadas, enfermos crónicos y quienes trabajan a la intemperie—. Ante síntomas de golpe de calor (dolor de cabeza, mareo, náuseas o confusión), conviene avisar al 112.



