Bajo el pavimento de una calle de Cavtat, en el sur de Croacia, dormía desde hace unos quince siglos un sarcófago romano que nadie había tocado. Los arqueólogos lo han hallado durante una excavación de la antigua necrópolis que se extiende bajo la localidad, heredera de la colonia romana de Epidauro, según informó elDiario.es.

Un sello intacto, una rareza arqueológica

Lo que convierte el hallazgo en excepcional no es tanto la pieza en sí —los sarcófagos romanos son relativamente frecuentes en la costa dálmata— como su estado. El sepulcro apareció con la argamasa original que sellaba la tapa todavía en su lugar, lo que indica que nadie lo había abierto en todo ese tiempo: ni saqueadores antiguos ni obras modernas. La inmensa mayoría de los sarcófagos que llegan a nuestros días aparecen violados, desplazados o fragmentados, de modo que encontrar uno sellado y en su posición original es una rareza que multiplica su valor científico.

De los talleres de Salona

La pieza es de tipo salonita, es decir, fabricada con piedra de los talleres de Salona, la antigua capital de la Dalmacia romana, cerca de la actual Split. Pesa varias toneladas y se data de forma provisional entre los siglos IV y VI d.C., un período de profunda transformación: el ocaso del Imperio Romano de Occidente, la cristianización y la llegada de nuevos pueblos a los Balcanes.

Qué puede contar el difunto

En su interior, los arqueólogos identificaron los restos de un único individuo, además de elementos asociados al enterramiento que aún se analizan en laboratorio. Más allá de lo que se conserve, el verdadero tesoro es el contexto intacto: la disposición de los huesos, la posición de los objetos y las huellas en la piedra pueden revelar quién fue la persona enterrada, cuál era su estatus y qué rituales practicaba su comunidad.

Saber si el ritual responde a tradiciones paganas o cristianas, y si los objetos que lo acompañan son de factura local o llegada de fuera, ayudará a reconstruir cómo vivieron —y murieron— los últimos romanos de Epidauro. Un sarcófago sellado e intacto es, en ese sentido, un documento histórico de primer orden, capaz de aportar más información que decenas de piezas dispersas y expoliadas.