La final del Mundial se vio en Bilbao con la Ertzaintza desplegada alrededor de una pantalla. Mientras España y Argentina se medían en el MetLife Stadium, en el parque de Doña Casilda un grupo de unas trescientas personas intentó tirar abajo la pantalla gigante que el Partido Popular había instalado en el céntrico parque de La Villa y arrancar los cables que permitían seguir el partido, según la crónica de Crónica Vasca.

Encapuchados y camisetas verdes

Los participantes iban en su mayoría ataviados con la camiseta verde de la selección vasca y buena parte de ellos encapuchados. La marcha había arrancado en el pabellón de La Casilla y bajó hacia el entorno del Museo de Bellas Artes, convocada por la plataforma Zazpi Baietz, que reclama la oficialidad de la selección vasca de fútbol.

La Ertzaintza, desplegada en la zona desde antes del inicio del encuentro, evitó que la pantalla llegara a caer e identificó a seis personas durante los incidentes. La crónica consultada no detalla si hubo heridos ni si el Ayuntamiento o el PP han cuantificado daños en el equipo, extremos que este periódico no ha podido confirmar por el momento.

Una pantalla que ya era política antes de encenderse

El episodio no salió de la nada. El montaje de la pantalla venía precedido de una discusión municipal: el Ayuntamiento de Bilbao había decidido no instalar pantallas gigantes para seguir la final, y fue el Partido Popular el que colocó la suya por su cuenta en el parque de La Villa, tal y como recogió Moncloa.com en los días previos.

A partir de ahí, el aparato dejó de ser un simple soporte para ver un partido y pasó a funcionar como símbolo en una discusión que en el País Vasco es vieja y conocida: quién puede ocupar el espacio público, con qué banderas, y qué selección representa a quién. Que la convocatoria de la marcha se articulara precisamente en torno a la oficialidad de la selección vasca da la medida de hasta qué punto lo deportivo era aquí lo de menos.

Un fin de semana con agresiones por una camiseta

Los incidentes de Bilbao llegan además después de varios episodios de violencia contra personas que llevaban la camiseta de la selección española. El más documentado ocurrió en San Sebastián en la madrugada del viernes: la Ertzaintza investiga a cinco menores por agredir a un hombre que vestía la elástica de España en el paseo de La Concha, hacia las 5.30 horas. Uno de los investigados le golpeó en la cara y la víctima necesitó asistencia sanitaria, según COPE País Vasco.

Distintos medios informaron también de agresiones en Vitoria durante la jornada de la final, con cifras de agresores y detalles que no coincidían entre sí. Al publicar esta información por primera vez preferimos no dar esas versiones por buenas a falta de un balance oficial. Ese balance ya existe y lo recogemos en la actualización.

Actualización del lunes: el balance oficial de la Ertzaintza

Actualizado a las 8.30 horas del lunes 20 de julio.

La Ertzaintza ha publicado el balance de los dispositivos relacionados con la final del Mundial y las cifras suben respecto a las de anoche. En total, 20 personas identificadas en Bizkaia y 3 en Álava, según la nota oficial del cuerpo.

De las 20 identificadas en Bizkaia, una está investigada por amenazas con arma blanca y otras cuatro han sido propuestas para sanción por la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana. El cuerpo detalla que 19 son de nacionalidad española y una de origen subsahariano, con edades entre los 15 y los 46 años. Las tres identificadas en Álava son de nacionalidad española y tienen entre 22 y 29 años.

La nota de la Ertzaintza no desglosa qué identificaciones corresponden a los incidentes de la pantalla de Doña Casilda y cuáles a otros episodios de la jornada, ni ofrece una versión propia de la agresión de Vitoria. Mantenemos por tanto la cautela sobre el número de agresores que se citó en aquel caso.

Lo que queda por saber

Quedan abiertas las preguntas de siempre tras una noche así: si las seis identificaciones de Bilbao derivarán en denuncias, si el PP reclamará responsabilidad por los daños y si el Departamento de Seguridad elevará el balance de incidentes del fin de semana. También, en el plano político, si el Ayuntamiento revisará su criterio sobre las pantallas para próximas citas, después de comprobar que la decisión de no instalarlas no evitó el conflicto: simplemente lo trasladó a quien sí la puso.