Una clasificación bajo la lupa
La Comunidad de Madrid ordena su territorio según el riesgo de incendio a través de su plan de protección civil frente a los fuegos forestales (INFOMA), que define las llamadas Zonas de Alto Riesgo (ZAR). Los municipios incluidos en esa categoría asumen obligaciones específicas de prevención. La organización Greenpeace denunció que Tres Cantos no figuraba en ese listado, una circunstancia que ha generado polémica tras los incendios del verano de 2025, según recogió elDiario.es.
Qué implica ser zona de alto riesgo
La etiqueta no es solo administrativa. Los municipios clasificados como zona de alto riesgo deben elaborar de forma obligatoria un plan de actuación municipal ante emergencias por incendios forestales, un documento que fija el esquema de respuesta, los recursos disponibles y la coordinación de los servicios de emergencia. Incluye además medidas preventivas, como recordar a los propietarios su obligación de desbrozar las franjas de vegetación antes de la temporada de peligro. La clasificación, según la metodología de referencia, combina tres factores: la peligrosidad (carga de vegetación, orografía, meteorología), la importancia de lo que hay que proteger (población e infraestructuras) y la dificultad de extinción.
El fuego que reavivó la polémica
En agosto de 2025, un incendio afectó gravemente al entorno de Tres Cantos y Colmenar Viejo, arrasó del orden de 2.000 hectáreas —las estimaciones oscilan— y obligó a evacuaciones. Ambos municipios fueron después reconocidos por la Comunidad como zonas gravemente afectadas, un estatus que abre la puerta a ayudas. En ese contexto, Greenpeace —que ya había pedido información sobre la clasificación en 2022, según la propia organización— hizo pública su denuncia: Tres Cantos no aparecía entre las zonas de alto riesgo, y quedaba por tanto exento de la obligación de contar con ese plan.
Dos posturas
Desde el lado crítico, Greenpeace sostiene que la clasificación no se ha actualizado lo suficiente y no refleja la realidad de un territorio con clara interfaz urbano-forestal e historial de incendios. Otros colectivos ecologistas han añadido que existen miles de edificaciones en entornos forestales de la región sin el plan de prevención correspondiente.
Desde la administración, la Comunidad de Madrid no ha ofrecido una defensa técnica pormenorizada de la exclusión de Tres Cantos, pero, tras los incendios, sus responsables reconocieron que la clasificación debía revisarse y se mostraron abiertos a actualizar las zonas de alto riesgo. La cuestión de fondo —cómo medir el riesgo forestal en un tiempo de olas de calor más intensas y temporadas de fuego más largas— sigue sobre la mesa de cara a las próximas campañas.



