Una candidatura de unidad para una formación en crisis
Sumar ya tiene su primera candidatura oficial para la asamblea extraordinaria del 11 de julio: la portavoz del grupo plurinacional en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez, se presentarán juntas para coordinar el partido, según anunciaron el 26 de junio medios como The Objective y Naiz.
El tándem se reivindica como una "candidatura de unidad" entre las distintas familias del espacio, con la vista puesta en superar la crisis interna que arrastra la organización. El plazo para presentar candidaturas se cierra el 30 de junio y las listas se publicarán el 5 de julio, seis días antes de una asamblea que se celebrará en Madrid.
Quiénes son las dos candidatas
Verónica Martínez Barbero asumió la portavocía de Sumar en el Congreso a finales de 2024, cuando el grupo plurinacional necesitaba un nuevo rostro tras la dimisión de Íñigo Errejón. Su trayectoria está ligada al núcleo del proyecto que Yolanda Díaz fue tejiendo durante años desde el Ministerio de Trabajo.
Rosa Martínez aporta un perfil complementario: vasca, de raíz ecologista, con recorrido en las distintas confluencias de la izquierda. Ha sido diputada y, desde noviembre de 2023, ocupa la Secretaría de Estado de Derechos Sociales, en el ministerio que dirige Pablo Bustinduy. Su presencia en la candidatura busca anclar a Sumar en el flanco ecosocialista y en el espacio vasco de la izquierda.
El fondo: una crisis que amenaza al partido
La candidatura llega en uno de los peores momentos internos de Sumar. A comienzos de junio, la secretaria de Organización, Laura Moreno, dimitió con una carta en la que denunciaba problemas internos y apuntaba a la coordinadora general, Lara Hernández. El goteo de renuncias en la cúpula y las acusaciones cruzadas, recogidos por Infobae, precipitaron la convocatoria de la asamblea.
El hueco que deja Yolanda Díaz
El origen de la turbulencia está en la retirada de Yolanda Díaz, que dejó la dirección de Sumar y la apartó de la primera línea del proyecto que ella misma había impulsado desde 2022. La formación nació como una plataforma de confluencia de la izquierda alternativa y entró en el Gobierno de coalición con el PSOE tras las elecciones de 2023, pero la pérdida de su principal aglutinante dejó al descubierto las tensiones entre sus distintas sensibilidades.
La asamblea del 11 de julio es, en la práctica, una prueba de resistencia: medirá si el espacio a la izquierda del PSOE es capaz de reorganizarse sin el carisma de Díaz y de seguir siendo un actor relevante dentro del Ejecutivo.



