La «jubilación demorada»
Cumplir la edad de jubilación no obliga a retirarse. Quien puede y quiere seguir trabajando unos años más recibe, a cambio, un incentivo económico de la Seguridad Social: la llamada jubilación demorada. No es nada nuevo, pero el Gobierno ha reforzado su promoción —envía cartas a los trabajadores— con un objetivo claro: retrasar la edad efectiva de jubilación y aliviar la presión sobre el sistema de pensiones, como recoge la Seguridad Social.
Tres formas de cobrar el premio
Hay tres modalidades, todas compatibles con seguir en activo:
- Más pensión de por vida. Por cada año completo de retraso, la pensión sube un 4%, un porcentaje que se cobra toda la vida. Desde 2025, además, ya no hace falta esperar a años completos: a partir del segundo año, cada semestre extra suma un 2%.
- Un «cheque» único. En lugar de más pensión mensual, se puede optar por un pago único por cada año de demora. Según los tramos de pensión y los años cotizados, esa cantidad va desde unos 4.800 hasta más de 13.000 euros por año, según elDiario.es. Cuanto más alta la pensión y más larga la carrera, mayor el cheque.
- Fórmula mixta. Una combinación de las dos: parte como subida de pensión, parte como pago único.
¿A quién le conviene?
Depende mucho de cada caso. La opción del 4% vitalicio premia a quien prevé una vida larga, porque ese porcentaje se cobra durante muchos años. El cheque, en cambio, encaja mejor para quien prefiere dinero en mano cuanto antes. Y la mixta busca un punto medio. Como norma general, hacen falta al menos 15 años cotizados y haber alcanzado la edad legal de jubilación (en 2026, en torno a los 66 años y 10 meses, o menos con carreras muy largas).
Un dato revelador
Que el Gobierno insista tiene su lógica: cada vez más gente aprovecha estos incentivos. La proporción de jubilaciones demoradas ha crecido con fuerza en los últimos años. Eso sí, conviene tomarlo con calma: esto es divulgación, no asesoramiento. Antes de decidir, lo prudente es echar cuentas con el simulador de la Seguridad Social o consultar en una oficina, porque cada situación —edad, salud, cotización— cambia el resultado.



