Un error más común de lo que parece

Comer con prisa se ha vuelto casi la norma. Un descanso corto, una comida de pie o pegados a la pantalla, y el plato desaparece en un abrir y cerrar de ojos. El problema llega después: esa pesadez molesta, la hinchazón abdominal, la sensación de haber comido más de la cuenta. Detrás de ese malestar suele haber un mismo gesto, tan cotidiano que apenas reparamos en él: comer demasiado deprisa y masticar poco.

Por qué la prisa pasa factura

Cuando engullimos sin masticar bien ocurren varias cosas a la vez. La primera es que tragamos aire junto con la comida, lo que favorece la formación de gases y esa incómoda hinchazón, tal y como recuerdan los especialistas en nutrición.

La segunda es más sutil, pero decisiva: el cerebro necesita alrededor de veinte minutos para registrar la señal de saciedad. Si despachamos la comida en diez, ese aviso todavía no ha llegado, así que seguimos comiendo aunque el cuerpo ya tenga suficiente. El resultado es un estómago sobrecargado y la típica pesadez posterior. A ello se añade que la digestión empieza en la boca: si los alimentos llegan al estómago mal triturados, el resto del aparato digestivo tiene que esforzarse más de la cuenta.

Comer rápido, además, se ha asociado con un mayor consumo total de calorías y con una peor relación con la comida a largo plazo. No es solo cuestión de un rato de incomodidad.

Cómo frenar el ritmo

La buena noticia es que corregirlo no exige grandes sacrificios, solo un poco de atención:

  • Suelta los cubiertos entre bocado y bocado. Obliga a pausar sin pensarlo.
  • Bebe agua durante la comida para romper el ritmo.
  • Mastica de forma consciente, apuntando a unas veinte o treinta veces por bocado.
  • Aparta las pantallas: comer mirando el móvil acelera y desconecta del plato.
  • Come acompañado: conversar alarga de manera natural el tiempo en la mesa.

Con estos pequeños ajustes, la digestión mejora, la hinchazón se reduce y, de paso, la comida se disfruta más. Un apunte: si la pesadez, el dolor abdominal u otras molestias digestivas son persistentes, conviene consultar a un profesional de la salud para descartar otras causas.