Àngel Llàcer ha vuelto a los focos con la misma vitalidad que siempre le ha caracterizado, pero con una historia muy distinta que contar. El presentador y actor catalán, rostro popular como jurado de Tu cara me suena, estuvo meses apartado de la televisión a causa de una grave infección bacteriana que, en sus propias palabras, le puso cara a cara con la muerte. Ahora relata sin dramatismo, e incluso con humor, las secuelas que le ha dejado.

Un viaje que se torció

Todo comenzó durante un viaje al sudeste asiático, cuando Llàcer contrajo una infección causada por la bacteria Shigella, responsable de la shigelosis. Lo que arrancó como un cuadro digestivo severo —el tipo de percance que muchos viajeros sufren y superan en unos días— derivó en una complicación mucho más peligrosa cuando la infección entró en la sangre a través del gemelo y desencadenó una fascitis necrotizante, una dolencia en la que la bacteria destruye los tejidos blandos a gran velocidad.

"Era una cosa de vida o muerte", resumió el propio Llàcer al describir aquellos días. La fascitis necrotizante exige una intervención quirúrgica urgente y repetida para frenar el avance de la infección, y conlleva una elevada mortalidad. El presentador llegó a despedirse de los suyos convencido de que podía no salir adelante.

Las secuelas: "He aprendido a poner un pie detrás del otro"

Llàcer sobrevivió, pero su pierna ya no es la misma. Según relató en televisión y recogió El Español, arrastra una gran cicatriz y una movilidad muy limitada: no puede saltar ni subir escaleras con normalidad, y camina despacio y con cuidado. Ha tenido que reaprender, literalmente, a poner un pie detrás del otro.

El presentador ha optado por contar todo esto sin filtros y con su característico sentido del humor, mostrando las marcas de las operaciones y quitando hierro a un proceso que, sin embargo, ha sido durísimo tanto en lo físico como en lo emocional.

Vuelta a la pantalla con nuevos proyectos

Lejos de retirarse, Llàcer encara su regreso con energía renovada. El catalán vuelve a la televisión para ponerse al frente de Congelados, un nuevo concurso de laSexta en el que los participantes deben superar pruebas bajo una regla tan sencilla como exigente: quien se mueva, pierde. Su reaparición ha sido recibida con cariño por un público que siguió de cerca su delicado estado de salud.

Su caso sirve además de recordatorio de que ciertas bacterias presentes en algunos destinos turísticos pueden derivar en cuadros gravísimos cuando no se extreman las precauciones con el agua y los alimentos. Llàcer lo aprendió de la peor manera posible y ahora lo cuenta, con la serenidad de quien ha pasado por lo más duro y ha decidido seguir adelante.