La Nochevieja de 2024 cambió la vida pública de Lalachus. Cuando RTVE anunció que la cómica madrileña daría las campanadas de fin de año junto a David Broncano desde la Puerta del Sol, pocos imaginaban la magnitud de la tormenta que vendría después. Año y medio más tarde, la colaboradora de La Revuelta ha vuelto a hablar de aquello: en una entrevista con El Mundo, asegura que la experiencia "la curtió" y la hizo "más cauta", y resume con crudeza lo vivido: "es horrible recibir tanto insulto".

Una retransmisión que desató dos polémicas

El relevo de las campanadas se convirtió en pocas horas en un campo de batalla. Una parte de las críticas se centró en el físico de la presentadora, en una oleada de comentarios que numerosas voces feministas y medios especializados calificaron de gordofobia: una forma de violencia que, alertaban, la sociedad tiende a minimizar.

A esa controversia se sumó una segunda. Durante la retransmisión, Lalachus mostró una estampa humorística con la cabeza de la vaquilla del Grand Prix, un gag que recogió elDiario.es y que desató quejas de sectores conservadores. La organización Hazte Oír llegó a presentar una denuncia que, finalmente, fue archivada por un juzgado de Madrid, al entender que el chiste se enmarcaba en la libertad de expresión propia de un programa de humor.

El debate de fondo: el acoso a las figuras públicas

Más allá de la anécdota judicial, lo que aquella noche puso sobre la mesa fue un problema de mayor calado: el acoso digital que reciben las personas con presencia mediática, especialmente las mujeres, por el simple hecho de ocupar espacios visibles. Que una artista con una carrera consolidada y muy querida por el público tenga que hablar de haberse "curtido" y vuelto "más cauta" después de una noche de trabajo en la televisión pública dice mucho del estado de la conversación en las redes.

En sus declaraciones, Lalachus ha optado por no dramatizar y reivindicar su manera de estar en el oficio, pero sin esconder el desgaste que supone exponerse a ese nivel de hostilidad. Su reflexión llega además cuando ya se sabe que no repetirá al frente de las campanadas de TVE a finales de 2026, un dato que ella misma ha confirmado.

De la anécdota a la norma

El caso de Lalachus se ha convertido en un ejemplo recurrente en el debate sobre los límites del humor, la presión de las audiencias masivas y la responsabilidad de las plataformas frente a los mensajes de odio. La cómica, mientras tanto, sigue adelante con su trabajo. Su huella en aquella Nochevieja —y la conversación que abrió— permanece mucho después de que callaran las doce campanadas.