Hacer ejercicio sienta bien a todo el mundo, pero no a todos por igual. Un amplio estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology (JACC) concluye que las mujeres obtienen un beneficio mayor que los hombres para su salud y su longevidad con la misma cantidad de actividad física e, incluso, con menos.

Un estudio con más de 400.000 personas

La investigación, liderada por la cardióloga Martha Gulati, del Cedars-Sinai Medical Center de Los Ángeles, analizó los datos de 412.413 adultos estadounidenses recogidos entre 1997 y 2019 en una gran encuesta nacional de salud. El 55% de los participantes eran mujeres. Los investigadores cruzaron la actividad física declarada por cada persona con los registros de mortalidad por todas las causas y, en particular, por enfermedad cardiovascular.

El planteamiento partía de una vieja laguna: durante décadas, las recomendaciones de ejercicio se diseñaron a partir de estudios dominados por hombres y se aplicaban por igual a ambos sexos. Este trabajo cuestiona que esa equivalencia sea del todo correcta.

La misma dosis, distinto efecto

El hallazgo central es una clara asimetría entre sexos. Quienes hacían ejercicio de forma regular reducían su riesgo de mortalidad, pero la rebaja era mayor en ellas: un 24% en las mujeres frente a un 15% en los hombres, según los datos publicados.

Más revelador aún es el tiempo necesario para alcanzar ese beneficio. Los hombres lograban su máxima reducción del riesgo con unas cinco horas semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada a vigorosa. Las mujeres alcanzaban un beneficio equivalente con apenas dos horas y media a la semana, la mitad de tiempo.

El patrón se repitió con el entrenamiento de fuerza. Las mujeres que hacían ejercicios de fortalecimiento muscular reducían su riesgo de muerte un 19% (frente al 11% de los hombres) y, en el caso concreto de la mortalidad cardiovascular, la reducción alcanzaba el 30% en ellas, frente al 11% en ellos.

¿Por qué ocurre?

Los autores manejan varias hipótesis fisiológicas, ninguna definitiva. Las diferencias en la composición corporal, en la musculatura de partida y en factores hormonales —como el papel del estrógeno en la función vascular— podrían hacer que cada sesión de ejercicio represente un estímulo proporcionalmente mayor en el organismo femenino. Conviene recordar, además, que se trata de un estudio observacional: muestra una asociación sólida, pero no demuestra por sí solo una relación de causa y efecto.

Qué conclusión práctica sacar

El mensaje no es que las mujeres deban ejercitarse menos, sino que cada minuto de actividad puede rendir más en términos de salud. Las recomendaciones internacionales —en torno a 150 minutos semanales de ejercicio moderado, combinando algo de fuerza— siguen siendo un buen punto de referencia para todos. La gran noticia que deja el estudio es motivadora: para muchas mujeres, los beneficios empiezan a notarse antes de lo que pensaban.


Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo médico. Antes de iniciar o cambiar un programa de ejercicio, conviene consultar con un profesional sanitario, especialmente si existe alguna afección previa.