Una puerta entreabierta

Christine Lagarde ha dejado de descartar lo que hasta hace poco parecía impensable. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE) admitió, en declaraciones al diario económico francés Les Échos, que es «posible» una salida anticipada de su cargo. Y ligó esa hipótesis a un motivo abiertamente político: la idea de que «una voz europea» debe participar en el debate de las presidenciales francesas, según recogió Boursorama. El matiz es importante: no es una renuncia ni una decisión firme, sino el reconocimiento de un escenario que ella misma había cerrado meses atrás.

Del «completaré el mandato» a «es posible»

El giro llama la atención porque, en febrero, Lagarde había zanjado los rumores sobre una marcha anticipada asegurando que su escenario de partida era agotar su etapa al frente del euro, como recordaba El Español. La francesa, exdirectora del Fondo Monetario Internacional, preside el BCE desde noviembre de 2019 con un mandato de ocho años no renovable que concluye el 31 de octubre de 2027.

El calendario francés

La clave está en el calendario electoral galo. Las presidenciales francesas están previstas para 2027, y desde su cargo actual Lagarde no puede intervenir en el debate político nacional: el BCE debe permanecer al margen de la contienda partidista. Marcharse antes le daría margen para hacerlo. (Ha circulado también la posibilidad de que presida el Foro Económico Mundial de Davos, pero se trata de una especulación no confirmada por la interesada.)

Se abre la carrera por la sucesión

La mera insinuación ha reactivado las quinielas sobre quién dirigiría el banco central más influyente de Europa. Entre los nombres que barajan analistas y medios figuran el neerlandés Klaas Knot y el alemán Joachim Nagel, de perfil más restrictivo; el español Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, de orientación más flexible; y la alemana Isabel Schnabel, vista como opción de continuidad. Cada perfil apunta a un sesgo distinto en el equilibrio entre frenar la inflación y apoyar el crecimiento.

Cautela: ni fecha ni decisión

Conviene no adelantar acontecimientos. Que algo sea «posible» no lo hace inminente, y Lagarde no ha fijado fecha ni ha formalizado nada. Además, las decisiones sobre los tipos de interés no dependen de una sola persona: se adoptan de forma colegiada en el Consejo de Gobierno del BCE, de modo que el impacto de un relevo conviene medirlo con calma. El principal riesgo que señalan los expertos no es tanto económico como de imagen: que una salida motivada por la política francesa alimente dudas sobre la independencia del banco central, un principio que la institución defiende con celo. Por ahora, una puerta entreabierta que Europa seguirá con lupa.