No es una medusa
La carabela portuguesa (Physalia physalis) ha vuelto a aparecer en la costa cantábrica: estos días se han retirado varios centenares de ejemplares en playas como las de San Sebastián, Sopela o Bakio. Pese a su aspecto, no es una medusa: es un sifonóforo, una colonia flotante de organismos que funcionan como uno solo. Se reconoce por su flotador translúcido de tonos azulados o violáceos, parecido a una bolsa o una vela, del que cuelgan largos tentáculos que pueden alcanzar varios metros.
Por qué es peligrosa
Esos tentáculos son el problema. Están cargados de células urticantes con un veneno potente, y su picadura es mucho más dolorosa que la de una medusa común: provoca dolor intenso, marcas en la piel y, en algunos casos, reacciones que afectan al estado general (malestar, dificultad respiratoria). Un dato importante para el verano: siguen siendo peligrosas aunque estén muertas sobre la arena, así que no hay que tocarlas bajo ningún concepto, ni siquiera con un palo que salpique.
Cómo prevenir
- Haz caso a las banderas y a las indicaciones de los socorristas; si hay aviso de carabelas, evita el baño.
- No manipules ni te acerques a los ejemplares varados en la orilla; avisa al servicio de salvamento.
- Vigila especialmente a niños y perros, que pueden acercarse por curiosidad.
Qué hacer ante una picadura
- Sal del agua con calma y acude al puesto de socorro.
- Retira los restos de tentáculo con cuidado (con pinzas o el canto de una tarjeta, nunca con los dedos desnudos).
- Lava la zona con agua de mar, nunca con agua dulce (el agua dulce puede activar más veneno). Tampoco frotes con arena ni con la toalla.
- Aplicar frío puede aliviar el dolor; muchos protocolos recomiendan agua caliente o frío según el caso, por lo que conviene seguir las indicaciones del socorrista.
- Ante una reacción intensa —dificultad para respirar, mareo, síntomas generales— llama al 112.
En resumen: la carabela portuguesa es un visitante llamativo pero peligroso. Disfrutar de la playa con seguridad pasa, estos días, por mirar la bandera, no tocar nada que se parezca a una bolsa azul en la arena y avisar a los socorristas.



